Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
23 de agosto de 2017

La Verdad Obrera N° 587

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A 150 años de la fundación de la 1ª Internacional

25 Sep 2014   |   comentarios

¿Por qué los trabajadores comenzaron a organizarse internacionalmente? A poco tiempo de su existencia como clase social dentro del capitalismo, el movimiento obrero comprendió la necesidad de organizarse internacionalmente para enfrentar a la burguesía y luchar por una sociedad libre de explotación y opresión. Las crisis económicas, la guerra de Secesión en EEUU y el levantamiento (...)

¿Por qué los trabajadores comenzaron a organizarse internacionalmente?
A poco tiempo de su existencia como clase social dentro del capitalismo, el movimiento obrero comprendió la necesidad de organizarse internacionalmente para enfrentar a la burguesía y luchar por una sociedad libre de explotación y opresión. Las crisis económicas, la guerra de Secesión en EEUU y el levantamiento polaco, golpearon a toda Europa, iniciando protestas, movilizaciones y el surgimiento de los sindicatos (trade-unions) en Inglaterra. En 1863 los dirigentes ingleses decían: “Cada vez que intentamos mejorar nuestra situación por medio de la reducción de la jornada de trabajo o el aumento de los salarios, los capitalistas nos amenazan con contratar obreros franceses, belgas y alemanes, que realizarían nuestro trabajo por un salario menos elevado. Por desgracia, esta amenaza se cumple muchas veces”. La solidaridad y la organización internacional eran necesarias, idea que se difundía naturalmente entre los trabajadores. La burguesía aún no contaba con burócratas a su servicio capaces de aplastar estas iniciativas. Después de un largo período de derrotas, especialmente en las revoluciones de 1848, se fundó la I° Internacional o Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) el 28 de septiembre de 1864 en Londres con delegaciones de Inglaterra, Francia, Alemania e Italia. La AIT permitió agrupar a todas las organizaciones obreras reales que existían en ese momento y ayudó a que las mismas avanzaran en una conciencia clara de sus objetivos. “¡Proletarios de todos los países uníos!”: eran las palabras finales de su Manifiesto Inaugural.

Claves:
Mediados del siglo XVIII: se inicia la Revolución industrial en Inglaterra.

1789
Revolución Francesa, caída de la monarquía e impulso del capitalismo como sistema mundial.

1848
Redacción del Manifiesto Comunista por K. Marx y
F. Engels.

Revoluciones y derrotas de la “Primavera de los pueblos” en varios países de Europa.

1864
Congreso de Fundación de la I° Internacional o AIT. Redacción de su programa y estatutos por Karl Marx.

1866
I° Congreso de la AIT. Aprobación del programa y estatutos.

1871
Insurrección y derrota de la Comuna de París.

1872
División de la AIT entre marxistas y bakuninistas.

1876
Disolución de la Primera Internacional.

Las primeras luchas políticas
Las delegaciones de Francia y de Alemania eran más avanzadas que las inglesas en sus ideas al proponerse luchar por acabar con el sistema capitalista, pero más débiles en su organización. Karl Marx, cercano a los alemanes, participó en la Conferencia de fundación, siendo parte de la Comisión encargada de redactar los Estatutos y el Mensaje inaugural. Así logró que sostengan las ideas más importantes del Manifiesto Comunista de 1848: la necesidad de una organización independiente de la clase trabajadora, la pelea por la liberación completa en el terreno económico a la que sólo se puede llegar por medio de la lucha política, la necesidad de la unidad de los trabajadores de las distintas ramas y países para enfrentar al capitalismo. Contra los intentos de imponer ideas que no fueran el resultado del proceso de luchas de los trabajadores, dieron peleas para que la AIT englobara a todas las organizaciones reales del movimiento obrero.
Entre las principales tendencias estaban: la representada por Marx, Engels y su grupo; los anarquistas basados en las teorías de Proudhon; los dirigentes de las trade-unions inglesas; y la corriente anarquista dirigida por Mijaíl Bakunin que se incorporará a la AIT en 1868. Marx y Engels habían luchado en 1848 contra los que concebían al socialismo como una utopía, como la construcción de una sociedad ideal al margen de la existente. Contrapusieron a esto el socialismo científico. El socialismo era un objetivo que surgía de la lucha misma de los trabajadores contra la explotación capitalista, así como de su lugar en la producción. Proudhon, por su parte, sostenía que el mejoramiento de la situación de los trabajadores pasaba por convertirse en pequeños propietarios mediante asociaciones obreras de ayuda mutua, especies de cooperativas de crédito y consumo. Esto alejaba a los trabajadores de la necesidad de la lucha de clases contra la burguesía y su Estado. Marx y Engels plantearon que la sociedad capitalista nunca dejará que pacíficamente los trabajadores se asocien libremente como productores.
Un bloque entre Marx y los dirigentes ingleses derrotó a los proudhonianos. La AIT se pronunció a favor de las huelgas y la organización de sindicatos, adoptaron como parte de su programa la jornada laboral de 8 horas, la lucha por la propiedad colectiva de los medios de transporte y comunicación, contra los ejércitos permanentes y por el armamento del pueblo. Gracias a esto, la AIT va a poder confluir e intervenir audazmente en el proceso de huelgas que atravesó Europa en 1868, esforzándose para que triunfen, constituyendo fondos de huelga tan importantes que la burguesía inventaba historias sobre su financiamiento “oculto”. Así logró una importante influencia entre los trabajadores, especialmente en Francia.

Las diferencias políticas a la luz de los hechos
La experiencia de la Comuna de París en 1871 saldaba muchos de los principales debates. La Comuna chocaba con las ilusiones pacifistas de un sector de los dirigentes de las trade-unions inglesas. A diferencia de Bakunin, para quien el poder de la burguesía desaparecía una vez perdido el control del Estado, ésta seguía luchando despiadadamente por recuperarlo y, por eso, como señalaba Marx era necesario que la clase obrera pusiese en pie su propio poder estatal, una “dictadura del proletariado”. La ausencia de un poder de este tipo permitió la derrota de París.
La AIT era muy débil para dirigir la victoria de la clase obrera cuando proclamó la Comuna, tomando el poder de la ciudad por más de dos meses, donde los delegados (o diputados) al Consejo eran revocables y no podían cobrar más que el sueldo promedio de un obrero. Sobre la base de las lecciones sacadas por Marx, y su corriente en la AIT, surgiría años después la Segunda Internacional dirigida por Engels.

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

Aún hoy, como hace 150 años, los empresarios profundizan la división de la clase obrera para aumentar sus ganancias, empleando trabajadores inmigrantes por un menor salario, a trabajadores precarizados (generalmente jóvenes y mujeres) para dividirlos de los efectivos, dividiendo a los de países ricos y países pobres, etc. El capitalismo, en su decadencia, bajo el dominio de unas pocas potencias imperialistas y el control de grandes monopolios que se disputan un planeta ya repartido, crea las condiciones para más guerras, crisis y hambre de la mayoría de la población. Para los trabajadores, después de la experiencia de cuatro internacionales, es cada vez más necesario el internacionalismo obrero y una organización que refunde la IV Internacional bajo el legado que nos dejaron los grandes marxistas desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días.

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