Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
18 de agosto de 2019

Cultura

CINE – SOBRE NATURALEZA MUERTA, DE JIA ZHANGKE

Con poco tiempo (para vivir)

28 Oct 2008 | Carlos Marx en los Manuscritos de 1844, denunciaba al sistema capitalista: “Para cultivarse espiritualmente con mayor libertad, un pueblo necesita estar exento de la esclavitud de sus propias necesidades corporales, no ser ya siervo del cuerpo. Se necesita, pues, que ante todo le quede tiempo para poder crear y gozar espiritualmente”   |   comentarios

Estrenada el pasado 16/10, Naturaleza muerta se exhibe sólo en dos cines de Capital Federal (y desde el 23 en uno de Córdoba). Traída por el sello “791cine” –una productora y distribuidora de “cine de autor”-, esta película retrata un momento de la vida del minero Han Sanming, quien, tras 16 años de no ver a su mujer y su hija, llega a Fenjie, una ciudad de la región de las Tres Gargantas (del río Yangtzé –el más grande de China y el tercero del mundo, con 6.300 kilómetros-), a buscarlas. ¿Qué dio por resultado la degeneración del Estado obrero chino y el ingreso del capital imperialista? La película lo muestra de manera sencilla y directa: la explotación y alienación del obrero.

Con una cámara que sólo reposa y capta los distintos “cuadros de situación”: el de un gran sector de los trabajadores, el del incesante comercio de hombres, mujeres y mercaderías; el de la relación entre sexos etc., Sanxia Haoren (traducida al inglés como Still Life) es una muestra de la Vida Suspendida –otra acepción de la traducción- en un país que, quedó a medio camino de la revolución social y está actualmente integrado al sistema capitalista.
Jia Zhangke es un reconocido director “no oficial”, que filma con una sencillez que remite a varias obras del neorrealismo italiano.

Construir/destruir

Ambientada en pleno siglo XXI, Han llega a la ciudad y se emplea en la construcción. Allí vemos el enorme “trabajo de destrucción” del antiguo pueblo, en pos de avanzar en la construcción de la represa; un proyecto que ya soñó el líder nacionalista burgués Sun Yat-Sen a inicios del siglo XX.

La represa, terminada en gran medida –aunque definitivamente en 2009- dejó 19 ciudades y 326 pueblos bajo el agua. Casi 2.000.000 millones de trabajadores y pobladores fueron desplazados y realojados en nuevos barrios; los antiguos, son los que se encarga de demoler Han y muchos otros.

Este faraónico proyecto busca por un lado proveer de energía y al mismo tiempo evitar inundaciones. Pero han arreciado las críticas, no sólo por el problema habitacional ya mencionado, sino por la contaminación e incluso la pérdida de material arqueológico -cuestión que es vista en el film, cuando se ven los profesionales rescatando, a contrarreloj, las reliquias-. Mientras, Han trabaja y busca a su ex esposa.

Hombres y mujeres

En el “descanso” que hay a mitad de la película, aparece una breve historia: la de Shen Hong, una enfermera, que llega para buscar a su marido, del que no sabe nada desde hace dos años. Parece que el hombre ha conseguido un buen trabajo, “acomodado” como técnico para la burocracia gobernante, y eso lo ha llevado al abandono de la relación con Shen. Finalmente, luego de día y medio de búsqueda, la esposa logra su objetivo: encontrarlo y decirle su decisión.

Tanto en esta “mini-historia”, como lo que ocurre hacia el final de la historia central, se ven las relaciones –aún arcaicas y opresoras- que se mantienen entre hombres y mujeres. Por ejemplo Han debe pagar (este, un segundo pago) una deuda con el actual dueño de su ex esposa (de 30.000 yuanes), durante un año, para lograr tenerla nuevamente a su lado. Si Trotsky denunciaba en la década de 1930 –en La revolución traicionada- cómo la burocracia stalinista había hecho retroceder importantes conquistas de la mujer trabajadora en la URSS (el derecho al aborto, al divorcio, entre otros); lo mismo ocurre en China, con la burocracia maoísta, quien abrió hace varias décadas el país a la restauración capitalista. ¡La película retrata la compra de mujeres como si no hubieran pasado ya dos mil años de historia!

Burocracia maoísta y capitalismo

La burocracia aparece retratada en la “mini-historia”, cuando Shen Hong va a la fábrica donde estaba trabajando su marido. Allí se encuentra en una habitación de un responsable del establecimiento fabril (en pleno proceso de demolición), donde hay un grupo de personas (compañeros de trabajo y su esposa) de un operario que ha perdido en brazo en un accidente laboral. Con los retratos de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao en lo alto de una pared, el burócrata del establecimiento, a los gritos, exige que el obrero tome la indemnización y se retire con la gente, desligándose de toda responsabilidad.

Las faraónicas obras de la burocracia gobernante se ven también en la escena de una fiesta nocturna, donde otro “capanga” llama a un subordinado para pedirle que encienda las luces de un monumental puente, para que sus “amigos invitados” puedan verlo. Este proceso –que comienza con la política de “apertura” al capitalismo, con Den Xiao Ping, en 1978- es resultado directo del aislamiento y el carácter burocrático del Estado que surgió en la revolución de 1948/49, y del no triunfo de otros procesos revolucionarios las décadas siguientes, tanto en la “periferia” capitalista como en los países centrales. La ofensiva penetración en China del capital financiero fue uno de los inicios del “neoliberalismo” de las últimas décadas.

Comer, beber, fumar

El film muestra, al final, como Han charla con sus compañeros de trabajo sobre su regreso a la mina, habida cuenta de la diferencia salarial: 40/50 yuanes por día en la construcción contra 200 por día en la mina.

Todos entonces, en la pequeña habitación de pensión que comparten, brindan, y le piden ayuda para conseguir luego trabajo allí. Han dice que no hay problema, pero aclara los peligros de la mina: los accidentes y la posibilidad latente de morir allí; y que lo piensen bien entonces. De nuevo a brindar, y convidarse cigarrillos en señal de camaradería.

Este retrato de la “condición obrera” en la China actual recuerda las palabras de Marx del escrito antes citado: “Ciertamente el trabajo produce maravillas para los ricos, pero produce privaciones para el trabajador […] De esto resulta que el hombre (el trabajador) sólo se siente libre en sus funciones animales, en el comer beber, engendrar, y todo lo demás en aquello que toca a la habitación y el atavío; y en cambio en sus funciones humanas se siente como animal. Lo animal se convierte en lo humano y lo humano en lo animal. Comer, beber, engendrar, etc., son realmente también auténticas funciones humanas. Pero en la abstracción que las separa del ámbito restante de la actividad humana y las convierte en fin único y último son animales”.

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