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Breves

Capitán América, QEPD

Miguel Raider

12 de abril 2007

Los que peinan sus primeras canas lo conocieron en la viejas revistas de historietas de la editorial Marvel y en la pantalla de la televisión en blanco y negro. EE.UU. ya había expandido el americanismo por todo el mundo, portando sus valores ideológicos en la organización del trabajo fordista, la industria cultural de masas y la lucha contra el comunismo. Tal vez por ese motivo, la muerte del Capitan América represente la mejor metáfora de la progresiva declinación norteamericana. El superhéroe del comic de traje estampado con la bandera norteamericana y escudo invencible fue creado en 1941, combatiendo primero a los nazis para luego transformarse en el prototipo ideal del patriota liberal que acechaba a los comunistas y a la URSS en plena guerra fria. Las proezas del Capitán América llevaban inscriptas las marcas de la "libertad" y la "democracia" del "american way of life" (estilo de vida norteamericano) como cobertura del sometimiento imperialista de los pueblos oprimidos. Pero ese imaginario fue quedando atrás. Durante la última saga de Marvel, llamada Civil War, el gobierno norteamericano emite una ley que exige a todos los superhéroes su registro en una base de datos de la policía con una finalidad incierta. El Capitán América se niega a brindar información privada y resuelve entablar una batalla judicial, tras las acusaciones en su contra de "traidor a la patria". Pero en las escalinatas del palacio de tribunales es ultimado por un francotirador desconocido, emulando casi el asesinato de Julio César a manos de sus colaboradores. Toda una alegoría de Bush, los neoconservadores, el Acta Patriótica y la cruzada antiterrorista. Cuando los íconos de una cultura hegemónica sucumben, preanuncian crisis muy profundas y nuevos acontecimientos históricos. Una nueva oportunidad material para establecer la vigencia de la lucha por el socialismo.

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