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NACIONAL

LAS CENTRALES SINDICALES Y EL MOTÍN POLICIAL

Cuando la burocracia se pone la gorra

“Comparto el reclamo, no los métodos”, dijo Antonio Caló. Moyano, del otro lado de la vereda, apoyó el planteo de los uniformados y propone sindicalizarlos.

Lucho Aguilar

12 de diciembre 2013

Cuando la burocracia se pone la gorra

“Comparto el reclamo, no los métodos”, dijo Antonio Caló. Moyano, del otro lado de la vereda, apoyó el planteo de los uniformados y propone sindicalizarlos.

“La Policía hace lo adecuado, saben que viene un ajuste y que el Gobierno los necesita para controlar la situación” opinó Víctor De Gennaro. El líder de la CTA oficialista, Hugo Yasky, se llamó a silencio, pero hace meses había dicho: “hay que hacer un esfuerzo en concientizar a los trabajadores policiales en constituirse como un sindicato”.

Omar Dragún, del SMATA cordobés, intentó aprovechar la crisis para enfrentar a los trabajadores a los jóvenes pobres y los que denuncian la discriminación policial: “los saqueadores fueron los que estuvieron en la Marcha de la Gorra”.

Los posicionamientos de la burocracia dejan planteadas, para los luchadores obreros una serie de lecciones.

Para muestra alcanza un botón

El 25 de septiembre de 2009, cientos de efectivos de la Policía Bonaerense rodearon Kraft. La Caballería cargó contra quienes apoyaban afuera, la Infantería ingresó a la planta a cazar trabajadores. Los apoyaba Gendarmería. Actuaron sin fisuras: balas de goma, palos, gases lacrimógenos, 65 detenidos. El operativo, pedido por la multinacional y autorizado por el gobierno, fue dirigido por Salvador Baratta. Hoy ese mismo comisario, además de ser concejal de Sergio Massa, dirige el Sindicato de Policías y Penitenciarios, como “Secretario de Política Laboral” (parece un chiste, pero es cierto). El SinPoPe impulsó el motín estos días y está apadrinado por la CGT de Hugo Moyano.

El caso resume la esencia de la fuerza policial. Como parte del Estado burgués, actúan como un cuerpo disciplinado al servicio de los capitalistas y su propiedad privada. No importa su origen social sino su función. Como señalaba Trotsky: “es la existencia la que determina la conciencia. El obrero, convertido en policía al servicio del Estado capitalista, es un policía burgués y no un obrero.” (“La lucha contra el fascismo en Alemania”)

Los obreros de Kraft siguen viviendo el rol de las fuerzas represivas en carne propia. Con los desalojos de la Panamericana, con la infiltración de sus marchas. Como las trabajadoras de Kromberg enfrentaron la militarización del Parque Industrial Pilar. La burocracia sindical, en cada uno de esos conflictos, estuvo del lado de la patronal. Como los policías y gendarmes.

Intereses profesionales

La burocracia quiere sindicalizar “a todas las fuerzas de seguridad”. De Gennaro, Pino Solanas y Claudio Lozano (“referente” de los muchachos de Marea Popular) ya presentaron un proyecto que reforma la Ley de Asociaciones Sindicales, para que los milicos gocen de los mismos derechos que un trabajador. Facundo Moyano sumó otro que reclama “los derechos civiles esenciales para el ejercicio normal de la libertad sindical para defensa de sus intereses profesionales”.

Pero la realidad es que esos “intereses profesionales” son los que mataron a Teresa Rodríguez, a Carlos Fuentealba, que liberaron la zona para matar a Mariano Ferreyra y fusilan pibes con gatillo fácil. ¿Afiliarán a los responsables de esos crímenes?

Policía “interna” y policía burguesa

La burocracia juega así un rol nefasto: con su apoyo al reclamo embellece a las fuerzas represivas, con su proyecto de sindicalización busca mostrarlas como parte de la clase trabajadora. Fortalece a uno de los brazos armados del Estado, al tiempo que desarma a la clase que debe prepararse para enfrentarlo.
Su posición no sorprende. Con la burocratización y estatización de los sindicatos, se transformaron en otro pilar del régimen burgués. Su rol de “policía interna” del movimiento obrero la hermana al rol de la policía en la sociedad.

Si en momentos “normales” se ocupan de “poner orden” dentro de la fábrica y o las calles, en momentos de radicalización jugarán un rol mucho más feroz. En los 70’, la Triple A organizó la represión para-estatal contra el ascenso obrero y la influencia de la izquierda. Estaba formada por policías y matones sindicales.

Por eso es importante que los luchadores clasistas sigan la situación y levanten una posición de clase. Nosotros queremos recuperar los sindicatos para transformarlos. Como plantea el estatuto de los ceramistas de Neuquén, que han enfrentado la represión y las zonas policiales liberadas para que actúe la vieja burocracia, que han organizado la autodefensa contra los desalojos: “el SOECN basa su práctica en la lucha de clases y bajo los principios del sindicalismo clasista, conservando su plena independencia del Estado y sus instituciones, del gobierno y todas las organizaciones patronales”.

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