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Gráficos: militancia obrera y partido

Hoy los trabajadores que integramos la Lista Bordó y la Agrupación Gráfica clasista junto con quienes además somos militantes del PTS, estamos discutiendo nuestra participación en la Conferencia Nacional de Trabajadores del PTS.

28 de junio 2012

Hoy los trabajadores que integramos la Lista Bordó y la Agrupación Gráfica clasista junto con quienes además somos militantes del PTS, estamos discutiendo nuestra participación en la Conferencia Nacional de Trabajadores del PTS.

Los compañeros de La Bordó ya se plantean claramente la necesidad de sindicatos sin burócratas y son parte de una corriente clasista y militante en el movimiento obrero, pero las diferencias más claras se abren ante el planteo de la necesidad de construir un partido de la clase trabajadora sin patrones con una estrategia revolucionaria. A esto se suma otra cuestión: si es necesario ahora o es una tarea para el futuro cuando los momentos de grandes crisis se den de forma abierta.

En mi caso personal conocí al partido siendo delegado de la fábrica y con una organización medianamente constituida pero sin una orientación clara. La claridad de un partido nutrido de las experiencias históricas de la clase trabajadora, de su propia experiencia en la realidad y en múltiples conflictos, fueron las bases que nos permitieron llevar adelante una organización que luche por hacer avanzar la conciencia de los trabajadores en la fábrica y fortalecernos en la lucha con el patrón para lograr nuestras reivindicaciones.

En el caso de Worldcolor, a ellos los conocimos en una situación verdaderamente insostenible con más de 18 años sin organización gremial y con grados de explotación increíbles, trabajo a destajo, tercerización con sueldos miserables, una caldera a punto de ebullición. En este caso, también el partido pudo orientar y dirigir esa ebullición con una estrategia correcta hacia la conquista de la organización y el cambio radical de la calidad de vida de esos trabajadores y por medio de su propia experiencia el avance de su conciencia.

En el desarrollo de estas experiencias pudimos ver con claridad como la burocracia sindical traicionaba la lucha de los trabajadores y como las instituciones del estado como el Ministerio de Trabajo o la justicia y su aparato represivo como la policía o la gendarmería, se ponían al servicio de resguardar los intereses del patrón. También llevamos adelante experiencias políticas impulsando la campaña del Frente de Izquierda como apoyo al desarrollo de una alternativa política para los trabajadores. La práctica común y toda esta actividad político-sindical fueron creando una identificación común de “clasismo” entre los obreros “independientes” y los trotskistas. 

Por eso, esa experiencia común e identificación nos tiene que servir para decir que no podemos confiar en proyectos que alientan a la conciliación de clase como lo hace el peronismo. Tenemos que combatir esos proyectos políticos patronales. Para ello necesitamos una herramienta política para que esa lucha sea más eficaz y qué mejor que los trabajadores nos organicemos en nuestro propio partido, sin patrones.
Nosotros decimos que el partido revolucionario es necesario ahora para poder orientarse más claramente, pero que será indispensable para los momentos de grandes enfrentamientos y convulsiones. Si no se prepara ahora, en esta etapa, estaremos perdiendo un tiempo precioso y peor aún porque cuando los momentos de crisis grandes se den abiertamente, estaremos otra vez desarmados y los trabajadores van a terminar otra vez detrás de figurones reciclados, como antes fue Duhalde, Rodriguez Saá o Kirchner.

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