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NACIONAL

CRISTINA KIRCHNER Y JOSEPH STIGLITZ

La impostura de la heterodoxia en tiempos de "sintonía fina"

Cristina Kirchner recibió en el Museo del Bicentenario al Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz. En una fiesta “nacional y popular” los jóvenes K celebraron al ex funcionario del Banco Mundial y ex asesor de Bill Clinton al canto de “Atención, atención, Stiglitz te saludan los soldados de Perón”.

Pablo Anino

16 de agosto 2012

La impostura de la heterodoxia en tiempos de "sintonía fina"

Cristina Kirchner recibió en el Museo del Bicentenario al Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz. En una fiesta “nacional y popular” los jóvenes K celebraron al ex funcionario del Banco Mundial y ex asesor de Bill Clinton al canto de “Atención, atención, Stiglitz te saludan los soldados de Perón”.

Conveniencia mutua

Condescendiente con su auditorio Stiglitz dijo que Europa no aprendió de Argentina refiriéndose a los ajustes que se aplican en el Viejo Continente. El acercamiento de los Kirchner con el Premio Nobel se remonta a cuando Néstor Kirchner realizó el pago en efectivo de la deuda con el FMI y que la Argentina “salía del infierno” con una “receta” heterodoxa. Esto pretende ser mostrado como una suerte de “eutanasia del rentista”, eufemismo utilizado por John Maynard Keynes para referirse a la necesidad de limitar las rentas de los especuladores a favor de las inversiones productivas. Pero el pago en efectivo al FMI y la reestructuración de la deuda de Roberto Lavagna y Kirchner no le “torcieron el brazo” al capital financiero. Por el contrario, fue el intento de restaurar las condiciones del país capitalista normal y un gran negocio para los especuladores que habían comprado los bonos del Estado Argentino a precios de remate, luego de que la rebelión de 2001 impusiera a Rodríguez Saá decretar el default. La relación con el economista es de conveniencia mutua. El “modelo” K demostraría la veracidad de las teorías burguesas de Stiglitz, alternativas a la economía ortodoxa, y las ideas del economista le darían una cobertura “teórica” al pragmatismo K.

Lucha de ideas y lucha de clases

El economista se ubica en el campo de los neokeynesianos y de la economía heterodoxa. Es decir, entre los economistas que no celebran el laissez faire (dejar hacer, dejar pasar) del liberalismo económico promovido por el clásico economista inglés Adam Smith, y más recientemente por el neoliberalismo, sino que propugnan una moderada intervención del Estado al estilo de John Maynard Keynes. No es casual que cuando todas las contradicciones del capital estallan en crisis profundas aparezcan economistas heterodoxos para ofrecer teorías para salvar a los capitalistas. Este fue el rol de Keynes que en la década del ’30 sentó las bases teóricas en pos de la intervención en la economía para evitar el derrumbe del capitalismo. Y para salvarlo de la “amenaza” del comunismo. La experiencia del “New Deal” se aproximó a las propuestas de intervencionismo que el economista transformaría en teoría. Luego de un breve éxito, el “New Deal” fracasó. La economía sólo se recuperó con la preparación armamentística para la guerra. Igual el prestigio del economista perduró. Sobre las ruinas de la guerra, el economista contribuyó a la formulación de las instituciones con las que EE.UU. buscó establecer su hegemonía, tales como el Banco Mundial y el FMI. Derrota de las revoluciones en el centro europeo mediante, el capitalismo tuvo su boom, aunque en un tercio del planeta se vio abstraído de su valorización. Hoy, en tiempos que una nueva crisis del capitalismo amenaza con arrojar a la humanidad a la barbarie, el “mérito” de Stiglitz es tratar de salvar al capitalismo “teóricamente” y buscar reformar mínimamente las instituciones de las que fue un funcionario. La clase obrera mundial se enfrenta al mismo dilema: o da su propia salida a la crisis o los capitalistas lo harán a costa de la miseria de las mayorías.

Un representante del imperialismo yankee

Aunque desliza ciertas críticas a Barack Obama, Stiglitz se pronunció contra Mitt Romney, el candidato republicano a la presidencia de EE.UU. porque llevaría a ese país a la recesión. Contra la línea dura de ajustes que propone Alemania, Stiglitz viene insistiendo con una línea “blanda” de devaluación salarial mediante la inflación contra los trabajadores europeos, en primer lugar los alemanes. Es una de las políticas de EE.UU. para que el Banco Central Europeo (BCE) intervenga como lo hace la Reserva Federal. No obstante, la Unión Europea no es un “supraestado” y el BCE no puede intervenir como la Reserva Federal. Esta línea busca dar una salida favorable a EE.UU. debilitando la moneda europea. Esto permitiría dar al dólar mayor poder para comprar “barato” las empresas que se privatizan en la Unión Europea. Esta línea presenta tensiones con la necesidad de devaluar el dólar para licuar la deuda de EE.UU y buscar resolver su déficit comercial.

Sobre las privatizaciones, la precarización y flexibilización laboral y la extranjerización de la economía que perviven en nuestro país como “herencias” del neoliberalismo, ni Cristina ni Stiglitz dijeron nada. Tienen una feliz coincidencia en no cuestionar esas conquistas de la burguesía.

“Sintonía fina” o un toque europeo para el país semicolonial

CKF y Stiglitz cuestionaron el “mal” capitalismo. El “buen” capitalismo es el que devaluó y se comió el 40% del salario de los trabajadores. El “buen” capitalismo para CFK es el del crimen social de Once y el de la megaminería contaminante, los Roggio, los Grobocopatel, Ford, Volkswagen y todos sus amigos (o ex, como Eskenazi) que como suele repetir, la “levantaron con pala”.

Aunque CFK y Stiglitz se cansaron de decir que las políticas de austeridad no llevan a ningún lado, el gobierno K viene avanzando con un ajuste en “cuotas” con las nuevas tarifas de colectivos y trenes para los que no tienen SUBE que anticipa un tarifazo más generalizado, entre otras medidas “populares”. La expropiación parcial de YPF fue el episodio previo a una nueva entrega al capital imperialista. Miguel Galuccio, presidente de YPF, consiguió autorización para colocar deuda en los “mercados”. Desde ahora, no se endeuda directamente el gobierno, sino la empresa petrolera. CFK nunca tuvo la voluntad de mantenerse fuera del “capitalismo de casino”. El canje de deuda de 2010 tuvo como objetivo tratar de volver a los “mercados”. La crisis internacional no se lo permitió. Como dijo en su “lúcida” presentación junto con el Premio Nobel, mantendrá a la Argentina fuera de los mercados de capitales en las actuales condiciones, pero en otras no está descartado volver. La crisis internacional llega a la Argentina y se conjuga con los propios límites del “modelo” K, tal vez por eso el Premio Nobel dijo “ojalá tengan suerte y la enfrenten con éxito”.

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