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Las suspensiones en Acindar y el rol de la izquierda

Después de más de un mes de suspensiones, ataques a las conquistas y paradas de producción en Acindar, el PO publicó una nota firmada por Emilio Blanco. Pero en la misma omite especialmente decir como se aprobó el ataque. La UOM kirchnerista
acordó suspender a los trabajadores sin discutirlo en asamblea.

Las suspensiones en Acindar y el rol de la izquierda
4 de septiembre 2014

Después de más de un mes de suspensiones, ataques a las conquistas y paradas de producción en Acindar, el PO publicó una nota firmada por Emilio Blanco. Pero en la misma omite especialmente decir como se aprobó el ataque. La UOM kirchnerista
acordó suspender a los trabajadores sin discutirlo en asamblea.

La comisión interna -en la que dos de los cinco miembros son de “El Martinete”; uno de ellos del PO- aprobó el acuerdo sin discutirlo previamente en asamblea y sin presentar ninguna alternativa de lucha. Vaya olvido el de Blanco. En la junta de delegados y en el Congreso donde se bajó el acuerdo, el único mandato de asamblea para rechazarlo fue presentado y defendido por Luciano Molina -delegado de base del PTS-, pese a que El Martinete contaba con varios delegados presentes y el PO uno.

Las “asambleas” en las que según Blanco se discutió el acuerdo, son en realidad “habladas” que impulsó la burocracia y la interna en los comedores; reuniones informativas en las que los trabajadores no pueden decidir y en las que bajaron un acuerdo ya pactado. Blanco plantea que debe aprovecharse el período de suspensiones para organizar la fábrica, pero omite deliberadamente plantear el rol de los delegados y dirigentes, los responsables de organizar al activismo para enfrentar los ataques o de dejarlos pasar.

A diferencia de luchas como las de Lear o Donnelley, donde los delegados y las internas combativas se ponen al frente de la pelea contra las suspensiones y los despidos, la comisión interna de Acindar, de la que es parte el PO y el Martinete, no fue una alternativa. Y Blanco termina excusándose en que los trabajadores aceptaron las suspensiones por miedo a la crisis o a ir a un conflicto; el mismo argumento que usó la UOM para firmarlo. Es hora de reconocer los errores para cambiar y poder impulsar en todos los sectores la lucha contra el ajuste.

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