Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
5 de agosto de 2020

Medidas de emergencia del Frente de Izquierda por la crisis del coronavirus

26 Mar 2020   |   comentarios

Frente al peligro inminente del avance exponencial de contagios del Covid-19 en el país, insistimos con una serie de medidas, muchas de las cuales las venimos planteando desde los inicios de esta crisis.

Nuestras vidas valen más que sus ganancias

1) Testeos masivos

Los testeos tienen como finalidad aislar rápidamente a quien está infectado junto a todas sus redes con las que tuvo contacto. Asimismo permitirían conocer con más certeza el mapa de la infección en la Argentina y actuar con más recursos en las zonas donde existen los principales focos.

Cuando Corea del Sur -país que nunca llegó a hacer una cuarentena obligatoria para todos sus habitantes- tenía 50 casos confirmados, el número de pruebas realizadas era de alrededor de 10.000. Mientras que en Argentina, con 56 casos confirmados, las pruebas realizadas eran menos de 500. Luego, hacia los 100 casos confirmados, en Corea tenían más de 13.000 pruebas, pero Argentina recién pasaba las 1.000.
El 22 de marzo ya había más de 260 casos confirmados en nuestro país y, oficialmente, se informó que se hicieron solo 1537 test. Todo esto realizado por 14 profesionales del Instituto Malbrán, 8 de los cuales trabajan con contratos precarios.

El Gobierno, tardíamente, informó que se están extendiendo los testeos a la red de laboratorios en distintos puntos del país y que estarían entrando "kits" de prueba desde el exterior. Pero no hay ninguna información oficial clara y fidedigna sobre la cantidad de insumos necesarios y el plan de testeos y seguimiento de las cadenas de contagio para que el aislamiento sea efectivo y racional.

Testeo obligatorio, preventivo y periódico a todo el personal hospitalario, que es el sector más expuesto al contagio. Igualmente para todas y todos los trabajadores que estén en funciones.
No hay información sobre cuál es la situación epidemiólogica en la que estamos y si alcanzarán las pruebas para todo lo que se necesita, algo que Nicolás del Caño pidió a través de un pedido de informes el 11 de marzo. En ese momento apenas empezaba a propagarse el virus en la Argentina. Nunca le respondieron por escrito.

2) Las y los trabajadores primero

- No son ’héroes’, sino trabajadores que arriesgan su vida con pocos recursos y bajos salarios

Todos los días a las 21 se sienten en los barrios miles de aplausos y vivas para las y los trabajadores de la salud, que están en la primera línea para cuidar la vida de quienes necesitan asistencia. Ese reconocimiento es más que merecido. A los empresarios nadie los aplaudiría porque sus ansias de lucro no son más que un estorbo para que se puedan poner todos los recursos al servicio de la salud del pueblo.

En España al día 24 de marzo, unos 5.400 trabajadores de la salud se infectaron durante la pandemia, más del 13% del total de los casos que hay en ese país.

En la Argentina estamos peor en cuanto a elementos de seguridad. Las y los trabajadores de distintos centros de salud (hospitales, sanatorios, clínicas) exigen todas las medidas de seguridad e higiene necesarias para enfrentar la pandemia: alcohol en gel, jabón y toallas descartables en cada office , salas y guardias, cantidad necesaria de barbijos idóneos, guantes descartables, cofias, uniformes especiales, antiparras, camisolines hemorrepelentes y todos los insumos que consideren necesarios para asistir la pandemia.

El testeo periódico a todas y todos los trabajadores de la salud (médicos, enfermeros, asistentes, mucamas, auxiliares, personal de limpieza, etc.) es fundamental para aislar inmediatamente a quienes les dé positivo y así impedir que la epidemia se expanda en estos lugares esenciales para la vida).

Hay que contratar personal de salud (enfermeros, médicos, kinesiólogos, bioquímicos) con salarios básicos acordes al costo de una canasta familiar y en planta permanente, empezando por reincorporar a todos los trabajadores de la salud despedidos sin causa en los últimos años y a todo aquel profesional que tenga título habilitado. Además hay que sumar a los estudiantes avanzados de las carreras de salud, con el urgente entrenamiento para que se pongan a disposición de un plan nacional centralizado mientras dure la crisis.

Una gran parte de las y los trabajadores de la salud está precarizada, trabajando como monotributista sin ningún derecho laboral y con jornadas extenuantes, muchos de ellos con más de un cargo para poder llegar a fin de mes. Todos a planta permanente. Que todas las condiciones laborales, e incluso las tareas de las y los voluntarios, sean discutidas por las comisiones internas de los trabajadores y votadas por la base de cada establecimiento.

Las y los trabajadores que tienen que seguir trabajando
Apoyamos las luchas y reclamos de los cientos de fábricas y establecimientos donde los trabajadores exigen condiciones básicas de seguridad e higiene y el reclamo de licencias pagas al 100% de los sectores que no consideran ’esencial’ su trabajo. Plenas libertades de organización y lucha. Por la creación de comités de higiene y salubridad con delegados votados por los trabajadores. Hay que imponer una cláusula legal que permita que si los trabajadores consideran que no están dadas las condiciones de su seguridad pueden dejar inmediatamente sus puestos de trabajo, algo que ya existe en Francia y en España. Prohibición de represalias y salario al 100% para quienes dejen sus puestos de trabajo.

El Covid-19 no distingue entre efectivos y contratados: reclamamos igualdad de medidas de seguridad para todos y todas.

Test masivos para todos aquellos que deban trabajar, para aislar inmediatamente al portador del virus y salvaguardar al resto.

- Prohibición de despidos y suspensiones con rebaja salarial

En las pocas semanas desde se conoció el primer caso positivo en la Argentina, ya hubo miles de despidos. La cuarentena obligatoria llevó al cierre de miles de comercios, empresas y oficinas y los patrones lo primero que hacen es despedir. Si no imponemos una salida obrera, la tasa de desocupación se va disparar aún más en los próximos meses. Por eso es necesario luchar y reclamar la imposición de la prohibición de despidos. Aquellos que no están registrados deberán ser obligatoriamente reincorporados a simple telegrama de denuncia enviado al Ministerio de Trabajo. Asimismo, muchos patrones suspenden a sus empleados pero pagándoles el 50% o el 75% de sus salarios habituales. Prohibición de toda licencia o suspensión con rebaja salarial.

Toma y puesta a resguardo de toda empresa que cierre o despida masivamente
Como en toda crisis, si no les cierra el negocio, las patronales querrán huir dejando en banda a los trabajadores. En la Argentina tenemos la enorme experiencia de las fábricas y empresas recuperadas como Zanon, Madygraf (ex Donnelley), el Hotel Bauen, la Textil Neuquén (hoy Cooperativa Trafúl Newen), que reconvirtió su producción para producir exclusivamente barbijos para el sistema de salud pública de esa provincia: toda fábrica o establecimiento que despida o cierre debe ser puesta bajo resguardo de sus trabajadores y puesta a producir o brindar servicios, según sea necesario para enfrentar esta crisis.
El control obrero de todas las ramas de los servicios y la producción que deben seguir funcionando se impone como necesario para evitar los abusos de todo tipo por parte de las patronales, garantizar todas las medidas de salud y resguardo necesarias, y garantizar que lo producido o los servicios prestados sean realmente necesarios para el pueblo trabajador y no una ganancia más de un grupo empresarial.

3) Centralización de todo el sistema de salud

Hay distintos pronósticos sobre cómo va a golpear el pico de la pandemia en la Argentina. En Italia y en España vimos cómo se colapsaron las unidades de terapia intensiva, debiendo muchas veces los médicos elegir entre quién vivía y quién moría, porque no había camas y respiradores suficientes en los picos de la crisis.

Aunque la información oficial retacea, se sabe que la totalidad de camas disponibles (del sector público y privado) en el país es de 166.000, con un total de 5.342 establecimientos con capacidad de internación. Sin embargo, sólo 1.553 de esos establecimientos corresponden al sistema Estatal que, como dijimos, concentra la mayor población asistida (un 40% del total).

Es fácil entender porqué las camas de los establecimientos públicos tienen una alta tasa de ocupación, debiendo en épocas normales esperar meses por turnos de cirugías o intervenciones programadas. O encontrando habitualmente camas improvisadas en guardias e incluso pasillos, por falta de camas disponibles.

Por lo tanto, para enfrentar la propagación de la pandemia, el sistema debe ser unificado, con centralización estatal de todas las camas, establecimientos, aparatología y recursos disponibles, para que el acceso sea verdaderamente universal. Pero aún así es insuficiente si el panorama escala a los niveles vistos hoy en países como Italia o España. Por eso todo centro con capacidad de internación debe ser acondicionado y equipado para reforzar las salas de aislamiento de pacientes con sospecha o confirmación de Covid – 19.

La salud privada en su conjunto debe ser declarada de utilidad pública, mientras dure la crisis. Es decir que debe funcionar bajo la órbita del Estado como parte de un plan centralizado de todo el sistema. Aquellas empresas que se nieguen a poner todos sus edificios, aparatología y recursos al servicio del combate a la pandemia sin cobrar un centavo, deberán ser expropiados y funcionarán bajo la gestión directa de sus profesionales y el resto de los trabajadores que seguirán percibiendo el 100% de sus haberes a cargo del Estado.

4) Los laboratorios medicinales y fábricas de elementos sanitarios deben ser declarados de utilidad pública

Lo mismo sucede con los laboratorios medicinales. Un puñado de empresarios (entre los que encuentran los más ricos de la Argentina) lucra con los precios de los medicamentos y son parte de la especulación que hoy día sigue habiendo con el alcohol en gel. Estos laboratorios, al igual que las empresas químicas que producen elementos sanitarios (como lavandina, jabón, etc.) también deberán ser declarados de utilidad pública, sujetos a expropiación.

Existe en el país una red de 39 laboratorios públicos (Unidades Productoras de Medicamentos – UPM) de diferente complejidad, nacionales, provinciales y municipales, en 12 provincias en condiciones de producir. Deben recibir los fondos y personal suficiente para la producción de todo lo necesario en la pandemia.

5) Reconversión de empresas

Hay empresas que producen distintas mercancías que hoy no son necesarias durante la crisis, como las automotrices, línea blanca, textiles, ensambladores de televisores y celulares, entre otras. Esas empresas también deben ser declaradas de utilidad pública en el marco de un plan de reconversión dirigido por especialistas de las universidades públicas junto a los trabajadores de cada empresa, para ponerlas al servicio de la construcción camas, respiradores, ropa de trabajo para el personal de salud, etc.

6) Esta crisis no la tienen que pagar los trabajadores

La cuarentena obligatoria puso en la superficie de que hay entre 5 y 7 millones de trabajadores y trabajadoras no registrados, que subsisten trabajando en forma autónoma, haciendo changas, vendiendo en la vía pública, etc. Junto a ellos están los trabajadores monotributistas, muchos de los cuales trabajan bajo patrón, pero sin relación legal de dependencia.

El gobierno decretó $10.000 por única vez en abril para este sector, algo que de ninguna manera podría alcanzar para la más mínima subsistencia de una familia. Por eso el planteo debe ser un salario de cuarentena de un mínimo de $30.000 todos los meses para todos los trabajadores y trabajadoras sin distinción, que no tuvieran licencias pagas por sus empleadores.

Condonación de las cuotas del monotributo para todos los trabajadores y trabajadoras que tienen que tienen que afrontar esta carga sin ingresos.
Transporte gratuito para todos quienes tengan que trabajar.
Datos móviles gratis para los celulares de todas las compañías, a costo de las empresas.
- Condonación de la factura de luz y gas mientras dure la cuarentena. Durante los días de confinamiento obligatorio, las familias gastan mucho más de gas y electricidad que en épocas normales. Mientras dure la cuarentena, no solo se deben suspender los pagos, sino que deben ser condonados a cargo de las empresas energéticas que fueron las grandes ganadoras en los años del gobierno macrista.

Congelamiento de precios al 1 de febrero. Desde que comenzó la cuarentena se dispararon aún más los precios de productos de primera necesidad, como la carne y las frutas y verduras. Control obrero de la producción y comercialización de los productos de primera necesidad que impidan todo tipo de remarcaciones.
Presupuesto de emergencia para programas de cuidado de la niñez, jóvenes y adolescente, de los adultos mayores, a las personas con discapacidad y en situación de calle desde los Ministerios de Desarrollo de la Comunidad o Desarrollo Social, con control de sus trabajadores.

7) La cuerentena no es lo mismo para todos

La irracionalidad capitalista lleva a que se deban hacer cuarentenas en lugares de hacinamiento, donde viven siete u ocho personas, niños y personas mayores todas juntas en una habitación, lo que se pueden convertir en potenciales focos infecciosos. Miles viven hacinados en viviendas precarias o casillas de madera, cartón y nylon, sin agua, sin cloacas, tan lejano de las imágenes del #YoMeQuedoEnCasa que proyectan los medios masivos y personalidades políticas, de la cultura y el deporte desde las redes.

Solo en la CABA, la ciudad más rica del país, viven más de 500.000 personas en esta situación, incluyendo a quienes viven en las villas, muchos de los cuales ni siquiera tienen agua potable para beber y menos que menos para lavarse las manos. Producto del negocio de la especulación inmobiliaria, en la CABA hay casi 140.000 viviendas ociosas: deben ser puestas a disposición de las familias que viven en condiciones de hacinamiento.

Junto con ésto planteamos: prohibición de desalojos para las familias que no puedan pagar el alquiler; condonación del pago de las cuotas hipotecarias mientras dure la crisis.

8) No al fortalecimiento del aparato represivo

El Gobierno nacional y los gobernadores tienen el eje de mantener a la gente confinada a través de más poderes para las fuerzas represivas. Cada día de despliegue masivo de tropas federales y provinciales implican millones y millones de pesos, que podrían ser utilizados para el salario de cuarentena para que muchos trabajadores no se vean compelidos a salir "para hacerse el día" y que su familia subsista.

Contraponemos las medidas de este programa a la militarización de la sociedad con las mismas fuerzas represivas que así como lo hicieron ayer, no dudarán mañana en reprimir a sangre y fuego a quienes salgan a luchar por sus derechos.

9) Hay recursos

Son muchos los que plantean que la Argentina no cuenta con recursos suficientes para afrontar esta crisis, pero sin embargo defienden que solamente entre enero, febrero y lo que va de marzo, se destinaron 5.000 millones de dólares para el pago de la deuda pública, una cifra enormemente superior a todo lo que se está destinando para esta crisis. Es criminal pagar un peso más de deuda, repudio soberano de la deuda externa.

Asimismo, es público que distintas ramas de la economía multiplicaron sus ganancias en los últimos años. A una situación extraordinaria que pone la vida en peligro, hay que responderle con medidas extraordinarias: impuestos extraordinarios a los banqueros y principales grupos económicos. De ahí vendrán las fuentes de financiamiento para todo lo que hiciera falta para enfrentar esta pandemia.

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