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México: Históricas movilizaciones ponen en crisis a Peña Nieto

En los últimos dos meses hemos asistido en México a grandes e históricas jornadas de movilización juvenil y popular que han sacudido, de Tijuana a Chiapas, al régimen político del PRI, el PAN y el PRD. México vive hoy movilizaciones históricas llenas de hartazgo, rabia y enojo tras la masacre de Iguala.

México: Históricas movilizaciones ponen en crisis a Peña Nieto
11 de diciembre 2014

Son muchos los analistas que sugieren que el caso Ayotzinapa fue la gota que “derramó el vaso”. No es para menos. Tan solo el 20/11 unos 500 mil manifestantes salimos a las calles exigiendo la presentación con vida de los 43 normalistas.

El 26/9 policías del municipio de Iguala dispararon a un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos, en el Estado de Guerrero. En la masacre se acribillaron, en colusión con el crimen organizado, por órdenes de Luis Abarca del “izquierdista” PRD, presidente municipal, a 3 estudiantes y 3 civiles, y fueron desaparecidos forzadamente otros 43.

Ante este aberrante hecho surgió un movimiento juvenil y popular que, en 4 jornadas de acción global, ha puesto en crisis al gobierno. Si bien el movimiento comenzó en las universidades, en breve surgieron asambleas estudiantiles de miles, superando la experiencia del movimiento #YoSoy132. Con paros escalonados de 48 y 72 horas en más de 100 escuelas de nivel medio y superior, el movimiento por la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa se convirtió en una causa nacional que obligó a las grandes centrales sindicales (como la UNT) a realizar paros y movilizaciones. El 20N, 60 mil telefonistas se movilizaron a nivel nacional.

La dinámica de la movilización avanzó de forma acelerada con tres consignas populares: 1) Vivos se los llevaron, vivos los queremos, 2) Fue el Estado y 3) Fuera Peña Nieto.

El caso Alexander Mora y el bonapartismo de Peña Nieto

El gobierno mexicano ha mostrado un cinismo que ha “calentado” aún más el clima de movilización social. Primero el Procurador General de la República (Jesús Murillo Karam) en conferencia de prensa declaró que “se había cansado” pues “era mucha presión”. Allí, la PGR dio a conocer la tesis en la que los 43 normalistas habían sido asesinados, puestos en bolsas negras y echados al río por el crimen organizado.

Esto, lejos de representar una respuesta que pacificara al movimiento, lo alentó: con rabia, los familiares esa misma noche cercaron la PGR, denunciando que no fue “un hecho aislado del crimen organizado” sino un “crimen de Estado”. La PGR está tan desacreditada en las investigaciones que recurrió al envío de las evidencias de la masacre a la Universidad de Innsbruck, Austria.

El 6/12 el gobierno informó que, según las investigaciones en Innsbruck, el ADN de Alexander Mora, uno de los 43 desaparecidos, correspondía con los restos encontrados en las fosas de Iguala. Lejos de “calmar” a las víctimas y a los familiares, éstos declararon que no se podía asegurar y creer como verdadero.

Incluso han declarado que se podría tratar de un montaje. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), por su parte, afirmó que no podían aseverar que los restos hubieran sido obtenidos en las circunstancias afirmadas por el gobierno. La credibilidad del gobierno federal es tan baja que cada resultado de la “investigación” no es creíble ante los ojos de los cientos de miles movilizados.

El gobierno federal, al no resolver el reclamo por medio de la PGR, presentó 10 medidas en las que se estipula principalmente una mayor militarización del país y mayor combate al “crimen organizado”, e injerencia de los Estados Unidos en materia de seguridad. La medida más celebrada por Peña Nieto fue la militarización de las policías municipales de, al menos, 6 estados de la república, en particular Guerrero y Michoacán. Al mismo tiempo, el régimen político se endurece contra los luchadores sociales. En las últimas movilizaciones, decenas de jóvenes fueron detenidos de forma arbitraria y el gobierno del Distrito Federal (PRD) desalojó violentamente a los manifestantes.

Huelga General hasta que caiga Peña Nieto. Por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana

La crisis es profunda y el movimiento avanzó en sus demandas. La consigna “Fuera Peña” concentra la indignación ante un gobierno que asesina estudiantes. Los partidos en el Congreso (PRI, PAN y PRD) están cuestionados, pues los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal) están implicados en la masacre. Desde el Movimiento de los Trabajadores Socialistas (organización hermana del PTS), que obtuvo su registro legal como Agrupación Política Nacional en México, participamos de forma activa de las movilizaciones en decenas de escuelas, en el movimiento magisterial, en sindicatos opositores (como el telefonista) en el DF y en los estados de Oaxaca, Jalisco y Chihuahua bajo la consigna: Huelga General hasta que caiga Peña Nieto, por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, pues este régimen político es irreformable y debe ser barrido por la participación activa de los trabajadores con sus métodos de lucha. Solo así se podrán discutir los problemas de fondo que aquejan al país: la militarización, la injerencia de EE.UU., las reformas estructurales, el desempleo y la reforma energética que vendió nuestro petróleo.

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