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MUJER

PLENARIO DE PAN Y ROSAS EN LA PLATA

Nuevas energías para organizar un gran movimiento de mujeres: ¡Sobran los motivos!

El sábado 27 nos juntamos más de 80 compañeras, entre ellas trabajadoras estatales, docentes, no docentes, trabajadoras de la limpieza, amas de casa, estudiantes secundarias y universitarias.

María Díaz Reck

1ro de noviembre 2012

El sábado 27 nos juntamos más de 80 compañeras, entre ellas trabajadoras estatales, docentes, no docentes, trabajadoras de la limpieza, amas de casa, estudiantes secundarias y universitarias. Muchas de nosotras, habíamos compartido la gran experiencia del viaje al Encuentro de mujeres en Posadas. Otras, se sumaron con entusiasmo a esta primer reunión.

Al comienzo, el testimonio de Nelly arrancó aplausos y algunas lágrimas cuando contó su larga pelea por justicia por su hija: Sandra Ayala Gamboa, violada y asesinada en una dependencia pública en el 2007.A casi seis años y con una investigación plagada de irregularidades, se está desarrollando un juicio con un único imputado. “Se que a mi hija no la voy a recuperar, pero también quiero luchar para que no haya más Sandras”, la voz de Nelly conmueve y no deja lugar a dudas en la necesidad de organizarse para pelear contra la violencia hacia las mujeres y contra los femicidios.

Luego de este momento, las voces en el plenario siguieron fluyendo: Andrea, médica residente, se refirió a la realidad que se vive en los hospitales y las presiones que sufren los trabajadores de la salud para no realizar los abortos no punibles. Daniela, enfermera del Hospital San Martín y luchadora por los derechos LGTB, contó la larga pelea, que aún no terminó, por conquistar de una vez por todas su identidad; ella sabe mejor que nadie que una ley no acaba con la discriminación y que la forma de seguir peleando por todos los derechos es con total independencia del gobierno y de cualquier variante patronal.

Marian, trabajadora de IOMA, cuenta con entusiasmo la experiencia que están llevando adelante con la comisión de mujeres y las iniciativas que están pensando para, entre otras cosas, dar visibilidad al trabajo doméstico.

De esta manera, entre testimonios personales que concentran sufrimiento y opresiones, y que expresan mejor que nadie la situación que vivimos las mujeres en este sistema, fuimos dando forma a los objetivos que nos unen: construir un gran movimiento de mujeres en lucha por nuestros derechos, que se exprese en las calles, en los barrios y en nuestros lugares de estudio y de trabajo. Que confíe solo en sus propias fuerzas, porque tenemos muy claro que nada favorable a los derechos de las mujeres y nuestras familias podremos esperar de Cristina, de Macri, de la oposición patronal, los burócratas sindicales, y de la Iglesia.
Hacia el final de la reunión, las tareas y el entusiasmo se van multiplicando; resolvimos participar de la movilización en CABA del 1 de noviembre por el derecho al aborto. Además vamos a organizar una gran participación en la radio abierta y movilización que se llevará adelante el próximo 2 de noviembre, día en que se conocerá el veredicto y la sentencia del juicio por Sandra Ayala Gamboa. Otras compañeras plantearon realizar un ciclo de cine con películas sobre el aborto, la violencia y por los derechos LGTB.
¡Manos a la obra!

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