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MOVIMIENTO OBRERO

Rompiendo la rutina

En frío alegato se pronunciaba el invierno sobre la avenida Henry Ford este 28 de Agosto. Tres cuartos de hora para las 6am, y los minutos que corrían para desembarazar de una hora más al día.

29 de agosto 2014

En frío alegato se pronunciaba el invierno sobre la avenida Henry Ford este 28 de Agosto. Tres cuartos de hora para las 6am, y los minutos que corrían para desembarazar de una hora más al día.

Ahí estábamos para hacer efectivo el paro, que días antes se había convocado desde la CGT disidente de Moyano y la CTA de Michelli. Una línea de árboles costeando la avenida, hacía que la penumbra sea pronunciada sobre el pasaje. Mondelez, dice la fachada de la esquina. Es el vértice que se abre y bordea el perímetro de la inmensa Planta de la ex KRAFT, donde un día antes, obreras y obreros, en asamblea por turno votaban parar; como también lo harían en dos turnos de Pepsico Snack.

Las primeras banderas impulsadas por firmes manos en pie, flamean, y tras ellas cientos de trabajadores y estudiantes cortando la emblemática arteria, sobre la cual ardía una primera línea de cubiertas.

En entrevista radial, el secretario Gral. del SMATA, Ricardo Pignanelli, se disgustaba con un periodista que le preguntaba si había hecho asambleas en su gremio para parar. “Si yo no iba a parar, para qué voy a hacer una asamblea”, dijo. Pero la ausencia era notable en fábricas como Ford, y VW, donde la lista oficial verde hace gala de su historia de matones: los peronistas han nacido para desmovilizar.

Minutos después nos movilizamos desde ese primer piquete frente a Kraft. Las cubiertas que aún arden quedan atrás, con su cresta opaca de humo. El avance. La cabecera de la columna asoma sobre el cruce de colectora y Henry Ford. Los colectivos deambulan con ritmo de domingo y aspecto de fantasma sobre la colectora. Hay descontento, y se refleja en esa desolada “armonía” que le imprime a las calles la jornada. Los peronistas como Moyano, hacen mucho por ello, al no movilizar ni activar al ejército enorme que significa camioneros. Ellos saben del peligro.

La Panamericana está cortada en ambos carriles. A más de trescientos metros, filas de gendarmes parapetados entre hidrantes y blindados. No avanzan porque saben que tendrán resistencia y eso es imprimirle más prestigio al sindicalismo combativo que tienen frente a ellos. El sol hace replegar al frío. Los trabajadores de la alimentación con su bandera. Cuatro obreros despedidos de Lear sostienen con el alma la suya; “si tenemos que pasar el verano acampando para volver a la fábrica, lo haremos”, diría uno de ellos frente a la fábrica Donnelley, unas horas más tarde.

Mientras la conferencia de prensa se llevaba adelante sobre la Panamericana, y los datos daban cuentan del alto acatamiento al paro, siendo que la UTA carnereó la jornada, cientos de trabajadores de Donnelley avanzan sobre la colectora dirección capital, y entraban en agite sobre la Panamericana, con el blasón de tenacidad que caracteriza su espíritu. “Obrero soy”, amplificaban en coro. Así también lo hacían, decenas de obreros de la fábrica Sealy, que subían a la Panamericana para hermanarse en esta jornada con los demás trabajadores en lucha. Una generación de jóvenes trabajadores que rompen la rutina, y ponen en cuestión esa frase de moral y disciplina que tanto ha propagandizado el peronismo: de casa al trabajo y del trabajo a casa. Eso es lo que está naciendo en el cordón industrial de zona norte, y hace rabiar a los peronistas.

Por Roberto Ebro

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