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Scioli y Massa en el centro de la tormenta

Una vez más el pueblo trabajador de la provincia enfrenta las consecuencias de las inundaciones, con enormes pérdidas materiales y la muerte de tres jóvenes, en Luján, Lanús y San Fernando. Más de 6 mil bonaerenses tuvieron que dejar sus casas y son 23 los partidos afectados por el temporal.

Scioli y Massa en el centro de la tormenta
6 de noviembre 2014

Una vez más el pueblo trabajador de la provincia enfrenta las consecuencias de las inundaciones, con enormes pérdidas materiales y la muerte de tres jóvenes, en Luján, Lanús y San Fernando. Más de 6 mil bonaerenses tuvieron que dejar sus casas y son 23 los partidos afectados por el temporal. Al cierre de esta edición, todavía se esperaban crecidas en los ríos que atraviesan La Matanza, uno de los partidos más castigados, y en Esteban Echeverría.

La desidia de los gobiernos nacional, provincial y municipales, que no ejecutan las obras necesarias para prevenir estas catástrofes, los convierte en los principales responsables de un nuevo crimen social. En la provincia donde vive el 40% de la población del país, el pueblo trabajador además de perder sus pertenencias y llorar sus muertos, cuando salió a reclamar recibió como primera respuesta del Estado la represión. En Berazategui la semana pasada y en estos días en Moreno pueden dar cuenta de esto.

En González Catán y Virrey del Pino tuvieron que salir a cortar la ruta 3 reclamando luz y agua potable. Junto con estos barrios Laferrere es otro de los más afectados en la zona oeste del conurbano; aquí también salieron a cortar las rutas reclamando ayuda estatal. Los habitantes de esos barrios denuncian que gran cantidad de evacuados están hacinados en escuelas. Se entiende bien por qué al intendente de La Matanza Fernando Espinoza lo abuchearon cuando quiso ir con medios y custodiado por 70 gendarmes. Toda una ofensa para la población que se ve obligada a atravesar múltiples padecimientos.

Esta situación no hace más que desnudar cómo viven los trabajadores y sus familias y la importancia que le dan a esas vidas los políticos que gobiernan. Porque aunque resalten que las lluvias caídas superaron todos los récords, el problema de fondo es que durante años se benefició la construcción en función de la especulación inmobiliaria en detrimento de las familias de menores recursos que, dado el alto valor de alquileres y viviendas, tienen que vivir en zonas desfavorables. La construcción de edificaciones de lujo y barrios privados perjudicó a los barrios cercanos.

Si hay algo que no pudo tapar el agua es el cinismo de los funcionarios de Scioli y del Frente Renovador de Massa, que se cruzaron en acusaciones que tienen más que ver con la disputa electoral hacia el 2015 que con dar respuesta a los miles de afectados.

La utilización política de esta tragedia es indignante pero no sorprendente. Ya vimos el mismo desprecio por las condiciones de vida de los trabajadores cuando Bruera tuiteaba que estaba colaborando con las víctimas de la inundación en La Plata en 2013, mientras vacacionaba en Brasil. Esta semana vimos a Scioli divirtiéndose con un partido de fútbol en un barrio cerrado, mientras hay miles de evacuados.

Scioli le reprocha a los intendentes massistas la proliferación de barrios privados en sus municipios. Desde el Frente Renovador le recordaron que la autorización de esos barrios lleva la firma de Scioli, que las obras hidráulicas prometidas siguen sin hacerse y que al 31 de julio de 2014 se ha ejecutado solo el 9,5% de lo presupuestado en el programa para control de inundaciones.

¿Y cuál es la solución que este gobierno les da a los trabajadores que perdieron todo? Les ofrecen endeudarse “barato” con créditos a tasas del 15% de interés, mientras a las patronales agropecuarias les dan exenciones impositivas en el Inmobiliario Rural.

Scioli está más preocupado por hacer publicidad y por saturar de policías las calles que por resolver los grandes problemas de la población. Massa y el Frente Renovador comparten esta política. Por eso ambos partidos se preparan para votar un presupuesto con una caída en las partidas de educación, salud y desarrollo social y que destina solo el 1.52% a infraestructura y obra pública, lejos del 11% que van a usar para pagar la deuda y del aumento del 66% en la cartera de seguridad.

Frente a esto, nuevamente es la solidaridad popular la que sobresale, con centros de acopio de mercadería, colchones y ropa que se improvisan para dar apoyo a los afectados. Así lo están haciendo los docentes de los SUTEBAS recuperados, la fábrica MadyGraf (ex Donnelley) bajo gestión obrera y los trabajadores del Hospital Alende, entre muchos otros.

Para dar una salida de fondo, desde el PTS en el Frente de Izquierda proponemos el inmediato resarcimiento a todos los afectados y la declaración de una emergencia que suspenda el pago de la deuda usuraria, los subsidios a las empresas privatizadas y disponga un impuesto progresivo a las grandes fortunas y las grandes propiedades, para costear un plan que permita hacer las obras hídricas e hidráulicas, avanzar en la construcción de viviendas dignas y resolver la situación de precariedad laboral de más de un millón de familias en nuestra provincia.

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