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DEBATES

DEBATE CON LA MELLA SOBRE EL "PLAN INTEGRAL DE VIVIENDAS"

Una campaña PRO (K)

La Mella está en plena campaña…para dar una “solución” al problema de la vivienda en la Ciudad de Buenos Aires.

Juventud del PTS

9 de agosto 2012

Una campaña PRO (K)

La Mella está en plena campaña…para dar una “solución” al problema de la vivienda en la Ciudad de Buenos Aires. No está mal hacer un planteo hacia el problema habitacional cuando es evidente la política derechista de Macri contra los trabajadores, el pueblo pobre y los inmigrantes que viven hacinados en villas, casas deterioradas y hoteles, pero llama la atención que el planteo se limite a la Ciudad cuando incluso en su área más cercana, el Gran Buenos Aires, es donde reside el principal problema habitacional del país ¿Será que La Mella no lo quiere ver o será que cede al relato K?

Más allá del Riachuelo y la General Paz ¿no faltan viviendas?

Desenmascarar la nefasta política de Macri que reduce el presupuesto de vivienda debería ser sólo un punto de partida. Lucrar con la especulación inmobiliaria es uno de los principales negocios en la Ciudad. Mauricio no está solo. Los K gestionan junto a Macri la Corporación Puerto Madero, una usina de ganancias para las constructoras e inmobiliarias. Imposible olvidar a Macri y Cristina “dejando de lado sus diferencias” a la hora de reprimir en el Indoamericano. La falta de vivienda durante el gobierno K convivió con la especulación y el boom inmobiliario. En el país, entre 2001 y 2010 se incrementaron de 1,1 a 2 millones los hogares con inquilinos, mientras 2,5 millones de viviendas permanecen deshabitadas.

Para La Mella es insuficiente el plan Primera Casa BA de Macri, mientras valora positivamente el kirchnerista PRO.CRE.AR porque se adecuaría a un “modelo productivo”. Lo cierto es que el Pro.Cre.Ar será una fuente de negocios para empresas como Loma Negra, Roggio, IRSA y Caputo. La Mella mira para otro lado como si no hubiera nada que decir sobre la política de vivienda K y sus fracasos, aún cuando las viviendas que sí construyó ¡con crecimiento record! no superan en promedio anual a las del menemismo. El déficit alcanzó a 3,5 millones de viviendas en 2010, 500 mil más que en 2001. El PRO.CRE.AR con sus 400 mil viviendas en 4 años ni siquiera alcanzará para revertir el propio déficit habitacional creado por el “modelo” K1.

Mucha agenda legislativa y poca rebeldía

La Juventud Rebelde propone crear un ministerio de Vivienda y Hábitat. Seguramente quienes viven en situación de calle no tengan esperanzas en que un Ministerio macrista les facilite el acceso a una vivienda. Si por el “alineamiento de los astros” se transformará en un Ministerio “plural”, convivirían fuerzas políticas como el Partido Socialista amigo de los terratenientes sojeros, o el kirchnerismo.

Tal vez cansados de la gestión de fotocopiadoras, ahora La Mella busca superarse a sí misma y Salió a “ganar” las calles ¿Para pelear por viviendas? No, para que la UBA “debata la Ciudad” con charlas en el microcentro. También presentaron su “Plan” en la Legislatura al PRO, a quien denuncian porque “no tiene ni tuvo en agenda” la solución al déficit habitacional2. La Juventud Rebelde lejos de cualquier rebeldía parece ir en camino de construir una agenda legislativa.

¿Y el anticapitalismo?

Como ya planteara un compañero “Toda visión que hable de un anticapitalismo como forma de emparchar los costados más ‘diabólicos’ del capital, es utópico y prepara futuras decepciones”3. La urbanización bajo el capitalismo se vincula a la lógica de la acumulación de ganancias que desconoce las más mínimas necesidades de amplios sectores obreros y populares.

La Mella propone “novedosas” políticas como impuestos a turistas o a la vivienda en desuso que “ya está siendo implementada en muchos países del mundo con buenos resultados” ¡Agradeceríamos que nos cuenten en cuáles! No se puede pensar en una solución de fondo sin cuestionar la propiedad privada. En plena Ciudad la Iglesia tiene grandes propiedades, lo mismo las empresas, además hay viviendas abandonadas y propiedades del gobierno Nacional y de la Ciudad sin uso ¿No sería mejor expropiar todas esas construcciones para adecuarlas en función de solucionar el problema de la vivienda?

Aunque es una necesidad movilizar para exigirle al Estado que garantice la vivienda, lo que no se puede olvidar es su carácter de clase tal cual hace La Mella, para quien el Estado debe tomar un “rol protagónico”4. La Mella, como ya hizo con la expropiación parcial de YPF, cede al relato K sobre el Estado que “interviene” a favor de las mayorías, relato que busca mantener oculto lo que Marx decía en El Manifiesto Comunista, que el “Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”. La campaña de La Mella es una generosa concesión al kirchnerismo.

David Harvey, uno de los referentes que proclama, al igual que La Mella, el “Derecho a la ciudad”, bajo la lógica de “presionar” a gobiernos burgueses terminó apoyando a Barack Obama con la expectativa que contribuiría a recomponer el Estado de Bienestar en contra de los ajustes. Los resultados están a la vista.

Pero si ya es un error esperar que “presionando” al kirchnerismo avance el pueblo, aplicar la misma lógica con el macrismo es un disparate.

La vivienda es un derecho que se debe conquistar con la organización y lucha de los trabajadores y el pueblo pobre. Durante la toma del Indoamericano nos movilizamos con delegados y dirigentes clasistas, como los de Zanon y Kraft, a llevar nuestra solidaridad a los ocupantes en lucha, incluso enfrentándonos a los cercos policiales. Lo mismo hicimos apoyando la toma en el Ingenio Ledesma.

Peleamos por la solución íntegra y efectiva del problema habitacional mediante la ejecución de un plan de obras públicas gestionado por los trabajadores que provea vivienda digna a los que la necesitan y sea financiado mediante fuertes impuestos a los grandes empresarios, a los especuladores inmobiliarios y financieros, a los terratenientes y el no pago de la deuda externa. Es necesario parar los desalojos y urbanizar las villas y asentamientos con un plan elaborado junto a sus pobladores. En lo inmediato, los alquileres y las cuotas de los créditos no deben superar el 20% del salario mínimo. Hay que pelear por una reforma urbana sobre la base de la expropiación de las grandes propiedades de los grupos inmobiliarios, la Iglesia, los bancos, como así también de las grandes empresas de insumos para la construcción, para garantizar el techo a quien no lo tiene.

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