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DEBATES

MAREA POPULAR

Una colectora cómplice del peor kirchnerismo

La operación que se propone Marea Popular de construir una colectora kirchnerista empieza a pasar de claro a oscuro: de un cómodo discurso de “apoyar lo bueno y criticar lo malo del gobierno”, termina siendo una cómplice silenciosa de un gobierno cuya podredumbre ya no se expresa sólo en discusiones doctrinarias, sino en pilas de muertos y en millones que expresan su bronca.

Octavio Crivaro

25 de abril 2013

Una colectora cómplice del peor kirchnerismo

La operación que se propone Marea Popular de construir una colectora kirchnerista empieza a pasar de claro a oscuro: de un cómodo discurso de “apoyar lo bueno y criticar lo malo del gobierno”, termina siendo una cómplice silenciosa de un gobierno cuya podredumbre ya no se expresa sólo en discusiones doctrinarias, sino en pilas de muertos y en millones que expresan su bronca.

Al igual que hacen los serviciales peones del multimedios K, como Página/12 o Tiempo Argentino, Marea Popular se prohibió a sí misma hacer cualquier crítica seria al gobierno, cuando sectores crecientes de la población expresan su hartazgo con un gobierno que favorece a empresarios lúmpenes y funcionarios arribistas se enriquecen, mientras las condiciones de vida de millones empeoran día a día. Hasta la estética menemista de “pizza y champán” emergió con el escándalo de Fariña. Marea Popular no menciona a Cristóbal López, no habla de Lázaro Báez, de la fuga kirchnerista de millones de dólares.

Como si fueran kirchneristas encubiertos, opinan que esto es la agenda de la “oposición”, y así toleran como hechos “dados” la corrupción, la complicidad con la burocracia sindical asesina, todo lo que genera una sana bronca entre trabajadores y sectores medios. Uno de los últimos capítulos de esta subordinación vergonzosa al gobierno, fue la posición ante el juicio a los asesinos de Mariano Ferreyra, que “absuelve” de manera insólita a un gobierno cuyo ministro de Trabajo fue grabado hablando en complicidad con Pedraza. Mientras Pablo Ferreyra, vinculado a este espacio, critica al trotskismo por poner el acento en la responsabilidad estatal, Marea ni siquiera exigió la renuncia de Tomada. Una Tomada de pelo.

Abogados del cristinismo

Marea Popular aprovecha cada crítica de la derecha para sobreactuar una defensa del gobierno, no sea cosa de quedar pegados a los que “estigmatizan” a La Cámpora, como planteó Hagman en TN. En su declaración ante el cacerolazo del 18 A, del que el PTS no participó, Marea Popular afirma “que no debemos abonar a proyectos políticos que signifiquen un retroceso para nuestro pueblo, ni mucho menos hacerle el juego a sectores claramente vinculados con lo peor de la política de los años 90, cuyo horizonte es la reducción del Estado, las políticas de ajuste, las privatizaciones y la profundización de las desigualdades sociales”. Lo importante de esta afirmación es lo implícito: para Marea Popular con el kirchnerismo se acabaron la flexibilización, la precarización, los 90s, las desigualdades. Ni los más obsecuentes defensores K llegan a tanto. Marea Popular no conoce desde adentro los padecimientos de los obreros fabriles, ni de los trabajadores en general. Si así lo hiciera, sabría que millones de trabajadores sufren contratos basura, la tercerización, el despotismo patronal más duro. Pero estas cosas no hay que mencionarlas, claro, para “no hacer el juego a la derecha”.

Criticar al sostenimiento de Roggio y Cirigliano es demasiado antikirchnerista

¿Y el crimen de Once y sus 51 muertos? Merece alguna de las tiernas “críticas” de Marea: “faltan profundizar medidas”, “el transporte es una deuda pendiente”. Marea repite como mantras que “faltan cosas”, mientras el gobierno sostiene a la pandilla de Roggio y Cirigliano, asesinos de trabajadores y usuarios. Sólo en 2011, el gobierno destinó a todo el transporte más de $17 mil millones en subsidios (datos de CIPPEC), que fueron a parar a los bolsillos de estos empresarios que lucran con la muerte de trabajadores. El pueblo trabajador viaja como ganado o muere en accidentes en rutas por la liquidación del sistema ferroviario. Pero Marea se desentiende. Ni siquiera denuncia que el gobierno entregó los subtes a Roggio: no, como hizo La Cámpora, sólo criticó a Macri. Tampoco se les ocurre proponer y denunciar que esos millones en subsidios podrían ser utilizados para comenzar a reconstruir la red ferroviaria liquidada por el menemismo. Esto es “demasiado antikirchnerista” para Marea Popular.

Marea, cada vez más parte del lugar opuesto al hartazgo creciente de sectores amplios de trabajadores y estudiantes, que se alejan por izquierda del kirchnerismo. Mientras crece una bronca de franjas de estudiantes y trabajadores ante la concentración de los poderes del Estado, con la complicidad ante brutales crímenes sociales, y ante la estatización y burocratización de la militancia, Marea hace el camino inverso, de fanáticos autonomistas en sus orígenes se pasaron un estatismo a lo K , convirtiéndose en abogados del kirchnerismo en su fase decadente, y defendiendo organizaciones burocráticas y opuestas a la autoorganización como los centros que conducen, que no pretenden organizar estudiantes, ni siquiera para canalizar la solidaridad con una causa sentida como fue La Plata. La actuación de estas corrientes ante las inundaciones fue obscenamente pasiva, de una gélida indiferencia ante los sufrimientos del pueblo trabajador, al colmo que los militantes de Marea y del FPDS Corriente Nacional de Capital y La Plata, huían a Rosario a pelear votos en las rutinarias elecciones universitarias. Hay que tener estómago, eh...

Ego te absolvo

En su revista, Marea Popular anuncia la importancia de construir una alternativa a la derecha en ascenso, con Macri y Scioli en el centro. Marea Popular y el FPDS absuelven así al kirchnerismo por sostener la alianza con Pedraza y la burocracia sindical, por beneficiar a la Barrick, por acordar con Francisco I, y por tener la estrategia de fortalecer al Estado represivo, con un bonapartismo creciente, rechazado (por derecha y por izquierda) por millones. Marea Popular saluda los “pasos” adelante de YPF, mientras millones ven que fue una medida para enriquecer a Bulgheroni y a los funcionarios como Gallucio, cuyo sueldo oscila entre 750 mil pesos y 1 millón de pesos mensuales. Marea festeja la ley de medios, pero calla que claramente fue una medida para crear un holding propio que encubra la política oficial y el propio enriquecimiento de los Kirchner. Para Marea es mucho más importante no quedar mal con los jefecitos del Estado, que denunciar activamente el asesinato de los Qom o el apoyo a los sojeros que expulsan campesinos y pueblos originarios. Total, ¿qué le importa esos temas al votante de Capital o de los centros de estudiantes? ¿Qué tienen que ver los padecimientos de los sectores más castigados de los trabajadores, con las discusiones universitarias? Nada, claro...

Ni nuevo, ni de izquierda

En una anémica declaración política, Marea Popular propone: “una transformación estructural de la economía basada en la recuperación de la soberanía nacional, que parta de la intervención estatal en el comercio exterior y atacar la restricción de divisas (…), limitar los niveles de rentabilidad de las principales empresas del país. Proponer una reforma tributaria progresiva y la reorientación del gasto social para potenciar políticas sociales distributivas. A su vez es necesario poner en debate el modelo productivo argentino, su excesiva dependencia de la soja y la lógica de saqueo de los recursos naturales en la Cordillera. Un programa económico debe estar a su vez acompañado por una transformación del Estado, democratizando su funcionamiento”. Como se ve, un plan de tibias reformas para mantener un capitalismo que consideran insuperable. Ni el monopolio de comercio exterior, que reemplazan con la “intervención estatal”, ni la expropiación de las grandes multinacionales y las privatizadas, que suplantan con la más tierna “limitación de rentabilidad”, son partes de su plan, que se corona con un planteo abierto de remachar y reformar un Estado que acrecienta sus rasgos represivos y centralizados día a día. En su estatismo tardío y decadente, Marea Popular apoya con absoluto acriticismo, al gobierno chavista. Los “bolivarianos” basan su proyecto en el usufructo de la renta petrolera y, para defenderla, descargaron dos brutales devaluaciones que hicieron que en cuestión de meses el chavismo pierda 1 millón de votos facilitando el ascenso de la derecha. Marea, para variar, silenció estos ataques al salario. El Estado capitalista, al que se quiere acceder, es más importante. ¿Por qué seguir llamándose de izquierda, entonces?

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