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Una ladera de Berni y un cura para el control social

Bajo la presunta finalidad de “combatir al narcotráfico”, el gobierno designó a María Cecilia Rodríguez y al sacerdote Juan Carlos Molina como titulares del Ministerio de Seguridad y la Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la lucha contra el Narcotráfico), respectivamente.

Una ladera de Berni y un cura para el control social
5 de diciembre 2013

Bajo la presunta finalidad de “combatir al narcotráfico”, el gobierno designó a María Cecilia Rodríguez y al sacerdote Juan Carlos Molina como titulares del Ministerio de Seguridad y la Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la lucha contra el Narcotráfico), respectivamente. Para tal fin se proponen un desdoblamiento que conserve las tareas de “tratamiento” y prevención de adicciones para la Sedronar y reserve las políticas de “seguridad pública” en el Ministerio de Seguridad (el que absorbería la Secretaria de Lucha contra el Narcotráfico de la Sedronar). Rodríguez y Molina tienen sobrada experiencia en el control social del territorio, cuando ya comienzan a insinuarse medidas de ajuste.

Ladera de Berni

“Experta en conflictos sociales”, Rodríguez fue subsecretaria de Abordaje Territorial del Ministerio de Desarrollo Social bajo las ordenes de Sergio Berni, donde controlaba a los movimientos piqueteros bajo el chantaje de los planes sociales y las bolsones de alimentos. Por eso significa un espaldarazo para Berni, teniente coronel del Ejército que tendrá en su puño la seguridad interior nacional, el que encima se jacta de estar procesado por la detención ilegal de 64 personas del Plan Argentina Trabaja en instalaciones de Campo de Mayo. Rodríguez siempre reportó como subordinada de Berni, acompañándolo a Haití tras el terremoto de 2010 donde formaron parte del contingente de los Cascos Blancos de la ONU que pusieron a raya a las masas desesperadas.

Como jefa de la Secretaría de Coordinación Militar de Asistencia en Emergencias, dependiente del Ministerio de Defensa de Agustín Rossi, impulsó la participación del Ejército junto a La Cámpora en la distribución de asistencia a los inundados de La Plata, una orientación impulsada desde EE.UU. y el Pentágono para que intervengan las FF.AA. detrás de “tareas humanitarias”, y que sirve al gobierno para avanzar en la “reconciliación nacional”, cuando desde la misma Secretaría de DD.HH. de la Nación, Martín Fresneda apuraba el cierre de los juicios para 2015. Como parte del staff de Rossi, Rodríguez trabajó para recomponer la legitimidad de las FF.AA. genocidas, promoviendo su rearme y despliegue territorial tanto en la frontera norte como en Santa Cruz, así como dotándola de recursos de “inteligencia criminal” para combatir “el narcotráfico”, un eslabón para restaurar el poder de fuego del Estado, en crisis tras la caída de la dictadura militar.

Un cura de Repsol

La selección de Molina representa una gran concesión a la Iglesia, la que tras la media sanción a la reforma del Código Civil y Comercial pegó un salto en la injerencia del Estado, potenciando sus posiciones en las instituciones de salud y educación pública. Ya no quedan rastros del alarde progre paradespenalizar el consumo de drogas.

Si bien las autoridades del Episcopado saludaron la incorporación de Molina, su nombramiento responde al último documento de la Conferencia Episcopal que cuestionaba las políticas oficiales. Molina se propone afianzar la relación con los llamados “curas villeros”, quienes bregan contra la despenalización del consumo de drogas, escudándose en la “ausencia del Estado”, que acaso reserva su “responsabilidad” en las cárceles y los institutos de menores, donde miles de jóvenes y menores se pudren. 

Por recomendación de Repsol y el ministro De Vido, Molina resulto “mediador” en el conflicto con los trabajadores petroleros de Las Heras, donde 11 compañeros son acusados de asesinato de un policía sobre la base de una causa armada. El trabajador Luis Guineo declaró que el gran “logró” de Molina fue “que el 50% del monto de nuestros salarios caídos se los diera Repsol para su obra” (http://opisantacruz.com.ar, 30/11).

La designación de una ladera de Berni y un cura son la respuesta preventiva para controlar el territorio, fortaleciendo las fuerzas represivas del Estado y la injerencia de la Iglesia, cuando se preanuncian crisis sociales como la de Córdoba. Las narcopolicias de Santa Fé y Córdoba expresan una crisis profunda. El desafío de la flamante Ministra será restablecer el control y coordinación entre las fuerzas federales y provinciales para garantizar el orden de los capitalistas.

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