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NACIONAL

LA "EXPROPIACIÓN" DE CRISTINA

Una ley para volver a la "YPF S.A." (de Menem y Kirchner)

CFK presenta como conquista de la “soberanía hidrocarburífera” una medida que sólo declara de “interés público” el autoabastecimiento de petróleo y gas, y “expropia” el 51% del paquete accionario a la imperialista Repsol.

Esteban Mercatante y Pablo Anino

19 de abril 2012

Una ley para volver a la "YPF S.A." (de Menem y Kirchner)

CFK presenta como conquista de la “soberanía hidrocarburífera” una medida que sólo declara de “interés público” el autoabastecimiento de petróleo y gas, y “expropia” el 51% del paquete accionario a la imperialista Repsol. No hay expropiación integral de los recursos y de la infraestructura: el 83% de la producción de petróleo y el 88% del gas sigue en manos privadas (incluyendo la parte privada de YPF), en su gran mayoría empresas imperialistas. CFK se encargó de aclarar que el proyecto de ley no implica siquiera una estatización porque se mantendrá la forma legal de una sociedad anónima. El marco regulatorio y las condiciones de las concesiones de las demás empresas, en nada se ven afectadas por el “interés público”.

Menem “lo hizo”, pero Néstor también

Axel Kicillof, defendió en el Senado, de manera algo soslayada, la posición K ante la privatización de YPF, justificando tal cosa por el contexto neoliberal. Es lógico, pues el primer esquema privatista de la gestión de Menem con Estenssoro en YPF (1992-1998) es semejante al de una empresa mixta tal como el que se quiere hacer ahora. Además, que tal defensa, al igual que lo hizo CFK en la apertura de sesiones del Congreso, busca darle lustre al “icono” Néstor, lobbysta de la privatización y provincialización de los recursos.

El “giro” del gobierno es la confesión del fracaso de su errática política energética. Los K en 2008 impulsaron el ingreso de los Eskenazi a Repsol. La famosa “argentinización” fue un fraude gigante. Los Eskenazi (que ya habían participado en la privatización noventista del Banco de Santa Cruz) no pusieron un centavo y se pagó la compra con las propias ganancias de Repsol. La estafa tuvo escenas patéticas, como el anuncio en diciembre de 2010 del “nuevo” descubrimiento de Loma de la Lata. Emocionada, CFK felicitó a “Sebastián” (Eskenazi), CEO de Repsol. En realidad el “descubrimiento” eran viejas exploraciones hechas por la YPF estatal. Para ese entonces, desde el ingreso de los Eskenazi, Repsol había ganado casi 13 mil millones de pesos. Pero incluso repartió más utilidades, unos 18 mil millones entre 2008 y 2011. Claro que esto fue regado con subsidios generosos y aumento de los precios de los combustibles.

Cero plan estratégico y mucho pragmatismo

El gobierno se encuentra agobiado por las tendencias al agotamiento del esquema económico y la crisis energética. Los superávit gemelos, fueron reemplazados por déficit fiscal y superávit comercial en rápido retroceso. Faltan dólares por fuga de capitales, pago de deuda, remisión al exterior de ganancias de las empresas extranjeras e importaciones en aumento. En 2011, por primera vez en 17 años, la balanza comercial energética fue negativa. Todo esto empujó a la pragmática “expropiación” de YPF que, además, permite adornar a los gobernadores de los feudos petroleros cuando el “bonapartismo fiscal” está en decadencia, y ya había obligado al ajuste en Santa Cruz y Río Negro. Este pragmatismo es continuidad de lo hecho por los K, que mantuvieron el conjunto del esquema privatista de los ’90.

Pirotecnia verbal, el paso previo a la negociación

Los representantes del gobierno derechista del Estado Español, encabezado por Rajoy, salieron con toda prepotencia imperialista a defender el saqueo de Repsol. El “socialista” PSOE y las burocracias sindicales acompañan a Rajoy. Así como mancomunan intereses para volcar la crisis española sobre las espaldas de los trabajadores, lo hacen para defender sus intereses imperialistas en América Latina. También el Financial Times se pregunta el por qué de la “agresividad” de CFK, y todos se erizan ante la violación de la propiedad privada.

La prepotencia imperialista, además de dejar asentado que no acepta un mínimo desafío, apunta a ir fijando las condiciones del resarcimiento. Brufau le puso el valor de 10 mil millones de dólares. Hay que repudiar esas amenazas. Esto en primer lugar debe significar no pagar ni un centavo para “recompensar” el saqueo que hizo Repsol, que desde 1999 se llevó gigantescas ganancias: unos 14 mil millones de dólares de utilidades repartió la empresa española.

Más allá de los “temores” y la prepotencia imperialista, el proyecto de ley establece el pago indemnizatorio, aunque la definición del monto esté atravesada por duras negociaciones. El gobierno de CFK no se propone una escalada contra el imperialismo, sino apenas resolver, con la toma de control de Repsol, las contradicciones de su política energética. Que no hay ningún plan para la nacionalización del conjunto de recursos estratégicos es evidente, no sólo por el festejo kirchnerista ante el avance de la megaminería de la mano de la Barrick Gold y otros capitales imperialistas, sino también por la continuidad de la gran mayoría de las empresas públicas privatizadas en manos extranjeras.

Sigue el saqueo imperialista

Las ganancias exorbitantes no fueron exclusividad de Repsol. Entre 2008 y 2010, Pan American Energy ganó más de 5 mil millones de pesos, Petrobras 2 mil millones y la Total otros mil. Todas estas empresas tuvieron la misma conducta que Repsol. La producción de petróleo y gas cayó en estas empresas (con la sola excepción del gas de la Total) y en el sector de conjunto, aunque esto no impidió importantes exportaciones. En este terreno Predomina Pan American Energy (pertenece en un 60% a los “piratas” de la British Petroleum y un 40% al Grupo Bridas, de capitales argentinos y chinos) que exportó en 2011 por más de 4 mil millones de dólares. Casi seis veces más que lo que exportó YPF ese mismo año ¿La “expropiación” revierte esto? Para nada, Pan American podrá seguir normalmente con el saqueo exportador y el resto de las empresas, en su gran mayoría imperialistas o del gran capital nacional (como Tecpetrol del Grupo Techint), mantienen intactos sus negocios. La YPF estatal era una de las pocas petroleras del mundo que integraba su proceso productivo, aunque también mostró en numerosas ocasiones que su “sustentabilidad” y desarrollo podían subordinarse a los negocios de tal o cual contratista. La privatización desmembró a la compañía. La “expropiación” actual continúa con la desarticulación productiva, en tanto que se mantienen como estructuras separadas, y disgregadas en distintas empresas, la explotación, distribución y refinación hidrocarburífera.

Tan cipayos como el desarrollismo frondizista

Cuando las tendencias al agotamiento del esquema económico son evidentes, y avanza la “sintonía fina” sobre los salarios, los K pretenden mostrar que tienen políticas para el desarrollo, como cuando a fines de los ’50 Frondizi nacionalizó los recursos hidrocarburíferos y abrió el juego a su explotación por el capital imperialista. Aunque se logró el autoabastecimiento, el capital imperialista llegó al país con sus propios objetivos de rentabilidad, bien lejanos a los deseos desarrollistas de sustituir importaciones y equilibrar la balanza de pagos. Y los problemas volvieron a aparecer. La remuneración del capital imperialista, terminó siendo, como ocurría con Repsol, un drenaje de dólares al exterior. Hoy la potencialidad de explotación de shale oil en Vaca Muerta (la tercera reserva del mundo) está atada a la realización de fuertes inversiones que ante la cada vez mayor escasez de dólares no las podrá hacer el gobierno. A Repsol le exigieron 15 mil millones de dólares de inversiones. Si algo equivalente desembolsara el gobierno liquidaría un tercio de las reservas del Banco Central o una parte significativa del dinero de la Anses. Por eso el proyecto de ley prevé la “integración del capital público y privado, nacional e internacional, en alianzas estratégicas”. Exxon tiene tecnología para realizar explotación en yacimientos de difícil extracción como el de Vaca Muerta y otras empresas, como la china Sinopec, interesadas en ingresar al negocio. No se trata de cuestionar la legitimidad de cualquier acuerdo que permita conseguir tecnología. Pero los antecedentes del kirchnerismo en “negociar” con el capital imperialista abriendo paso a formidables saqueos, y los condicionantes que afronta el país por su carácter semicolonial, preanuncian que se tratará de un nuevo pacto de dependencia.
Aunque el gobierno pueda ganar tiempo y obtener beneficios coyunturales con su política, no está descartado que se le imponga la necesidad de usar los recursos de YPF para pagar la “factura energética” de las importaciones o recurrir al aumento de precios para lograrlo. En fin, las condiciones estructurales del atraso y la dependencia se seguirán reproduciendo si no se rompe definitivamente con la opresión imperialista y el conjunto de los resortes estratégicos del país se integran en un plan en función de las necesidades sociales.

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