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MOVIMIENTO OBRERO

Una nueva generación de luchadores obreros se pone de pie

El Puente Pueyrredón amanecía ayer cortado una vez más por las organizaciones obreras y las internas combativas de la zona Sur. Una nueva acción histórica que fue votada en el encuentro obrero convocado el sábado pasado en la Universidad de Quilmes por los trabajadores despedidos de las multinacionales Shell, Calsa y Honda.

Una nueva generación de luchadores obreros se pone de pie
29 de agosto 2014

El Puente Pueyrredón amanecía ayer cortado una vez más por las organizaciones obreras y las internas combativas de la zona Sur. Una nueva acción histórica que fue votada en el encuentro obrero convocado el sábado pasado en la Universidad de Quilmes por los trabajadores despedidos de las multinacionales Shell, Calsa y Honda.

Como “invitados de honor” participaron compañeros de las fábricas de zona Norte, como Donnelley, Volkswagen y Gestamp. Entre los presentes se encontraban los ferroviarios de la Naranja del Roca, los docentes de SUTEBA Quilmes y Lomas de Zamora, CTA Varela, aeronáuticos de Ezeiza junto a su comisión de mujeres, la junta interna del Hospital Alende, de Kimberly Clark. Participaron también trabajadores de la línea 60, gráficos, del astillero Río Santiago, del SITRAIC y las corrientes PO, MAS, IS, La Brecha, además del PTS, entre otras. Las juventudes universitarias de la UNQ y la UNLa también participaron con sus delegaciones para ponerse a disposición de la lucha por la reincorporación de los despedidos.

Es un hecho verdaderamente novedoso que se haya logrado poner en pie una instancia como ésta. La zona Sur del conurbano es un territorio donde las tradiciones obreras fueron cortadas violentamente por el hambre y la desocupación durante la década del `90. De allí surgieron numerosas corrientes piqueteras que ganaron las calles durante el 2001. Esa tradición se encuentra hoy frente a nuevas experiencias. La recomposición económica de la década kirchnerista fortaleció los centros industriales. Cientos de miles de trabajadores se incorporaron a las fábricas. Las patronales los sometieron a brutales ritmos de explotación. Los obreros se rebelaron: hubo casos como el de La Salteña del 2008, donde la patronal llegó a prender fuego la fábrica para quebrar la huelga, que demuestran la dureza de las peleas que siempre han caracterizado a la región. Otro ejemplo de esta tendencia que marcó un antes y un después es la pelea por el pase a planta permanente de los tercerizados del Roca, donde la burocracia de la UF asesinó a Mariano Ferreyra. La criminal actuación de la patota de Pedraza, sumada a la espectacular movilización de los ferroviarios logró que el Ministerio de Trabajo tuviera que reconocer el pase a planta de más de 2 mil trabajadores. Hoy, está planteado retomar las mejores experiencias de la zona, con la conclusión de que es fundamental la coordinación de las luchas para tejer lazos para que éstas no empiecen de cero. Es la perspectiva que empieza a marcar el encuentro en la UNQ.

Calsa y después

La lucha de Calsa dejó no solo lecciones de lucha, sino también a un sector de activistas obreros que han tomado en sus manos la tarea de coordinar con otros sectores. Lo mismo puede decirse de los compañeros de Shell. Han ido tejiendo una alianza que se expresó en sus delegaciones a las acciones contra los despidos en Lear, el encuentro obrero en Donnelley, en la pelea de los trabajadores del Hospital Alende por el reconocimiento de su junta interna. Los despidos en Honda inmediatamente encontraron la solidaridad de los trabajadores de Shell y Calsa, que fueron a aportarle sus experiencias de lucha y organización. Son los trabajadores mismos quienes transmiten sus lecciones y discuten entre ellos los pasos a seguir. Una nueva generación obrera que plantea no solo la defensa de sus propios puestos de trabajo, sino que está dispuesta a coordinar y ponerse a disposición de otras luchas, es una verdadera novedad que transforma completamente el mapa político de los sectores combativos de la región.

Un debate de estrategias: la coordinación obrera es el camino

Se votó participar de la movilización del 27, realizar el corte del Puente Pueyrredón y sacar un boletín de las luchas en curso. En el momento de las resoluciones, se pusieron en blanco sobre negro las diferentes estrategias que están en pugna en la izquierda. Corrientes como el MAS o el PO (y la misma IS con presencia testimonial) buscaron diluir la participación y carácter obrero del encuentro a un mero agrupamiento de tendencias, tratando de que allí no se decidiera qué hacer el día del paro y que pase todo a una “mesa chica”. Esto fue combatido por los propios trabajadores, quienes plantearon que ellos querían decidir qué pasos seguir, como el corte del puente el día del paro. La idea marcada a fuego en las corrientes de la zona sur, que plantea que al movimiento obrero se lo dirige por arriba, comienza a resquebrajarse por la fuerza de los nuevos activistas obreros que se convierten en sujetos de su propia lucha y deciden democráticamente y en coordinación. Son los primeros pasos que se están dando en sentar una nueva tradición, pero se están haciendo con la fuerza y convicción de que serán los trabajadores mismos quienes mejor defiendan sus condiciones y puestos de trabajo ante la decadencia del modelo K. El PTS de zona sur y su militancia pone todos sus esfuerzos al servicio de esto.