Mientras los grandes empresarios hacen correr, por medio de sus diarios como La Nación, que el Pacto Social impondrá un nuevo tope a las negociaciones salariales que se abrirán en marzo de 2008, Hugo Moyano de la CGT ha dicho que “no debe haber techo” para los aumentos. Pero el Pacto Social que propone el gobierno de Kristina y el que quieren los empresarios es justamente para rebajar e incluso postergar nuestro reclamos, como es la recomposición salarial que se comió la inflación. Moyano dice que la inflación del 2007 (calculada por la CGT en un 13%, el doble de la del INDEK), debe ser “el piso” de la negociación salarial.
Pero lo que plantea Moyano es otra forma distinta de beneficiar a los intereses patronales. ¿Dónde está la trampa? Mientras los empresarios quieren ponernos un techo a los aumentos, la CGT nos quiere bajar el piso de nuestros reclamos.
En primer lugar, son varias las mediciones que dicen que la inflación estaría entre un 15 y un 20% y no a un 13% como calcula la CGT. Por cada punto de inflación que se oculta, se le esconde al conjunto de los trabajadores que sus salarios se desvalorizan 2.043 millones de pesos. Lo que los trabajadores perdemos, se lo ahorran los patrones.
Segundo: lo que se disponen a discutir en el Pacto Social con respecto a nuestros salarios es en base a la inflación pasada, la del 2007. Pero esto es otro engaño, pues cuando se empiecen a efectivizar los aumentos, la nueva inflación los absorberá con la suba de precios del 2008 que se prevé, con suerte, igual a la de este año.
Tercero y fundamental: lo que Moyano propone es “borrón y cuenta nueva” para la nueva presidenta Cristina sobre toda la inflación pasada, y un perdón para los empresarios que durante todo el primer mandato de los Kirchner se han quedado con una gran parte del valor creado por nuestro trabajo. Es decir, un blanqueo de lo que perdimos la mayoría de los trabajadores desde la devaluación de Duhalde. Recordemos: solamente el 20% de los trabajadores recuperamos el poder de compra del salario que tuvimos antes del 2001.
El pacto social es una trampa que solo beneficiará a empresarios, banqueros y estancieros.