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DEBATES

LOS FALSOS SOCIALISTAS

Binner, Ebert y vos

Hace unos días Binner habló en un acto junto a otros referentes del Frente Progresista. El acto tenía los clásicos pincelazos de la liturgia del viejo PS: previsible, desalmado, aburrido.

Octavio Crivaro

3 de mayo 2012

Hace unos días Binner habló en un acto junto a otros referentes del Frente Progresista. El acto tenía los clásicos pincelazos de la liturgia del viejo PS: previsible, desalmado, aburrido. Sin embargo tuvo sus puntos fuertes: uno, cuando habló un hilarante humorista cordobés que hacía chistes sobre todas las figuras a las que había acompañado políticamente: De la Sota, Menem, Kirchner. Genial, se llama Luis Juez.

Otro momento destacable fue cuando habló el “Huevo” Ceballos de Libres del Sur. Le pegaba duro a las mineras, hasta que llegó el turno de los “productores sojeros” (que, quizá el lector sepa, son muy bien tratados por Binner y sus amigos). Ceballos hizo una meseta en su tono enfático, y rogó: “por favor, les pedimos, no fumiguen los pueblos con Glifosato. Hay gente ahí, y eso enferma”. ¿Rogar para que los sojeros limiten su tasa de ganancia por eso que se llama “vida”?: un chiste de mal gusto.

También habló Víctor De Gennaro. Irónico, con gran volumen de voz, le pegó al gobierno y fue el más aplaudido. En primera fila resaltaba la calva brillosa de un hombre que aplaudía con ahínco al sindicalista diputado. El pelado que aplaudía, a metros del secretario general de ATE Rosario, Jorge Acedo, que también aplaudía, era Bonfatti. Antonio para los amigos, Pelado para los íntimos, Gobernador de Santa Fe. El día anterior, Bonfatti, el Pelado para De Gennaro, había anunciado el descuento de los días de paro a los docentes, a los que llamó “chantajistas”, al estilo Macri. De Gennaro, actuando como un “Tío Tom” sindical, era aplaudido por el enemigo socialista de las organizaciones sindicales.

El acto era organizado por la Fundación Ebert que conforman Binner y los “socialistas” de la Segunda Internacional.

El amigo Ebert

Friedrich Ebert fue el presidente alemán desde 1919, en la “República de Weimar”. Fue uno de los máximos exponentes de una de las dos corrientes en que se dividió el socialismo internacional ante el sismo de la Primera Guerra Mundial. Mientras Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Karl Liebcknecht y otros grandes socialistas revolucionarios comprendieron que se trataba de una guerra en la que los capitalistas de cada país querían imponerse sobre los del otro, usando a millones de obreros-soldados como carne de cañón, otros “socialistas” develaron su verdadero rostro: asumieron la defensa de la burguesía de su propio país, contra los intereses de la clase obrera mundial. Los primeros, defendieron los intereses de los trabajadores, más allá del lado de la frontera donde se encontraran, aun contra los empresarios de “su” país. Sobre estos fundamentos verdaderamente socialistas se hizo la revolución Rusa, que creó el primer Estado obrero basado en consejos democráticos de los trabajadores y el pueblo, y fundó la Internacional Comunista. Los otros, los de Ebert, los que reivindica Binner, defendieron los intereses de una clase que no sólo era capaz de “fumigar con Glifosato”, sino matar millones para defender sus ganancias.

Las repercusiones de la Revolución Rusa y las consecuencias de una guerra dolorosa para el pueblo trabajador, provocaron una enorme revolución en 1918 en Alemania: Ebert junto al ejército, fue el encargado de reprimirla a sangre y fuego, para evitar que Alemania siga los pasos bolcheviques. Sobre esa represión y la derrota de la revolución obrera, se crea la República de Weimar, ejemplo, modelo de demócratas tipo Binner. Como premio por su rol antiobrero, Ebert, el inspirador de Binner, fue electo Presidente. Como uno de sus hitos, Ebert, el que presta el nombre de la fundación de Binner, envió los fascistas cuerpos libres “freikorps”, que encarcelaron, torturaron y asesinaron a culatazos a la más grande mujer socialista revolucionaria de la historia, Rosa Luxemburgo, y a su compañero de militancia Karl Liebknecht.

Los “hijos”, decadentes, por cierto, de Ebert y la Socialdemocracia alemana, son los serviles “socialistas” que aplican planes de ajuste y legislaciones flexibilizadoras en Europa, a pedido del FMI y el Banco Mundial. Georgis Papandreu, de Grecia, fue echado del gobierno por atacar a los sindicatos dirigidos por su propio partido; y el decadente PSOE, fantasma del ya traidor y procapitalista partido que viene desde la Revolución Española, no tuvo idea más simpática que apoyar a la lumpen-burguesía de Repsol, hecho apoyado por Binner inicialmente, hasta que vio que “pagaba bien” ser progre y nacionalizador con YPF, y cambió de posición.

Como vemos, hay algo de lógica en este lío: los ataques a los sindicatos en Santa Fe, el apoyo a una policía asesina como la santafesina, la impunidad de los asesinatos políticos, se inscriben con naturalidad en esta índole de “socialistas” pro capitalistas, de Ebert, Papandreu y nuestro amigo Binner. Sí, quizá, debería sorprender que dirigentes sindicales bailen para estos progresistas amigos de los empresarios. Sin embargo, hay que decirlo, ya nos tienen acostumbrados.

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