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Cristina en Estados Unidos

Con la finalidad de asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas y a la Cumbre del G-20, la gira de Cristina Kirchner por EE.UU. comenzó movida. Tras la iniciativa de Lula, quien convocó al Consejo de Seguridad de la ONU con carácter de urgencia para “evitar la proliferación de golpes de Estado como el que derribó al presidente Manuel Zelaya”, Cristina condenó los sucesos en Honduras y llamó a construir “una estrategia multilateral fuerte que haga retornar la democracia…los derechos humanos y las elecciones libres” ante “el golpe cívico mediático” (un tiro por elevación al Grupo Clarín).

Miguel Raider

24 de septiembre 2009

por MIGUEL RAIDER

Con la finalidad de asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas y a la Cumbre del G-20, la gira de Cristina Kirchner por EE.UU. comenzó movida. Tras la iniciativa de Lula, quien convocó al Consejo de Seguridad de la ONU con carácter de urgencia para “evitar la proliferación de golpes de Estado como el que derribó al presidente Manuel Zelaya”, Cristina condenó los sucesos en Honduras y llamó a construir “una estrategia multilateral fuerte que haga retornar la democracia…los derechos humanos y las elecciones libres” ante “el golpe cívico mediático” (un tiro por elevación al Grupo Clarín). Claro que tanto Lula, Cristina, como el resto de los presidentes latinoamericanos desalentaron desde un principio las movilizaciones populares y llamaron a confiar en las negociaciones de EE.UU., cuando su Embajador en Honduras participó de los preparativos del golpe de Estado, y a casi 3 meses de los hechos, tanto Obama como Hillary Clinton se niegan a calificarlo como un golpe.

Por otra parte, y a pesar de no contar con ninguna prueba, Cristina acusó a Irán como responsable del atentado a la AMIA y exigió la extradición de los acusados, entre los cuales figura el recientemente designado ministro de Defensa Ahmad Vahidi. Ya en 2006, los Kirchner se reunieron con Bush y el Congreso Judío Mundial para demonizar a Irán utilizando la causa impune de la AMIA, tras lo cual el fiscal Alberto Nisman emitió orden de captura contra 8 iraníes, mientras el gobierno sancionó la ley antiterrorista, poniendo en tela de juicio las libertades democráticas más elementales.

Cabe destacar que Cristina fue secundada en este viaje por dirigentes de AMIA y DAIA vinculados a Rubén Beraja, otrora jefe de la comunidad judía y partícipe del encubrimiento del atentado junto a lo peor del menemismo. En la misma dirección, Cristina elogió a Obama por su posición en el conflicto palestino-israelí como “una caricia al alma”. Pero Obama avaló la masacre en la Franja de Gaza a fines de 2008, cuando los soldados sionistas, munidos de armas químicas y la tecnología más sofisticada, asesinaron más de 1.400 palestinos y arrasaron la infraestructura civil de un pueblo indefenso. La “caricia” costó la vida de niños, mujeres y ancianos.

El Club de Paris y los holdouts

Detrás de la retórica antineoliberal celebrada en la Universidad de Columbia y en distintos preámbulos, los Kirchner se proponen volver al mercado financiero, sellando un acuerdo con el Club de París y los holdouts como una llave para conseguir crédito ante los avatares de la crisis económica internacional. El ministro de Economía Amado Boudou reconoció que el gobierno tiene voluntad de pagar U$7.748 millones que adeuda al Club de París, así como busca una negociación con los holdouts, es decir los tenedores de bonos que quedaron fuera del canje de deuda en 2005, predominantemente bancos y fondos de inversión, que reclaman una deuda de U$30.000 millones. Así como pagaron U$10.000 millones al FMI, los Kirchner pretenden seguir pagando esa deuda externa fraudulenta, que alcanza a U$140.634 millones, a expensas de los intereses de los trabajadores y el pueblo. Vale aclarar que el arribo a Buenos Aires de Nicolás Eyzaguirre, delegado del FMI del Hemisferio Occidental, no hizo más que desnudar la intención de los Kirchner de reanudar las relaciones con el FMI, el cual, como muestra de amistad, no emitirá juicio sobre los datos truchos del INDEK ante la falta de un dictamen del Consejo Académico convocado. Tras el cuento del “desendeudamiento”, sólo durante los últimos tres meses la deuda se incrementó casi U$4.000 millones.

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