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DEBATES

Deliberación entre los trabajadores y política de clase

En un corto plazo, quizás unas horas, cambió la agenda nacional. El viraje puso en el centro el reclamo obrero, y con ello se disparó la deliberación acerca del interés de nuestra clase en el tablero nacional.

Eduardo Lusa

28 de junio 2012

En un corto plazo, quizás unas horas, cambió la agenda nacional. El viraje puso en el centro el reclamo obrero, y con ello se disparó la deliberación acerca del interés de nuestra clase en el tablero nacional. Sin excepción, el debate cruzó al conjunto de la clase obrera. La simpatía que despiertan en amplios sectores de trabajadores las consignas contra el impuesto al salario y por la universalización de las asignaciones familiares, no es lo que sienten hacia Moyano. El levantamiento del paro camionero reforzó la sana desconfianza que los trabajadores tienen en la movida moyanista. Es sobre la base de esa desconfianza que el gobierno y los sindicatos oficialistas montaron un discurso anti obrero y patronal. En el caso de las burocracias enfrentadas a Moyano, abiertamente carnera.

El debate en torno a reivindicaciones justas de los trabajadores utilizadas con fines políticos adversos a los mismos por parte de los dirigentes no es abstracto. Sucede que cuando la acción directa da cuenta del potencial que engendran de los trabajadores, se abre la veta para que la clase obrera cobre conciencia de sus propias fuerzas y con ello, la posibilidad de superar a los propios dirigentes. La fuerza organizada que mostraron los camioneros antes de que Moyano cerrara el acuerdo paritario, movió la estantería y con ello empezó a rodar el engranaje invisible que aquí y allá genera que los trabajadores asuman con mayor confianza sus propias peleas. Este es, embrionariamente, un punto de partida en cómo asumir las cuestiones que conciernen a la unidad de clase y las acciones que de ella se derivan. En estas páginas destacamos ejemplos donde sectores clasistas y combativos aprovecharon el paro camionero para movilizar e instalar sus propias consignas.

Intencionadamente, en usinas de ambos bandos se referenció la actual situación con la provocada en el 2008 cuando las patronales agrarias enfrentaron la 125. En aquella oportunidad el PTS promovió la consigna “Ni K, ni campo”; proponíamos una orientación abiertamente alternativa a los campos patronales en pugna, a diferencia de otras corrientes de izquierda y centroizquierda que su ubicaron en el campo patronal agrario. Por el contrario, la orientación de los revolucionarios en el actual conflicto nos ubica incondicionalmente junto al reclamo obrero y en contra de persecución represiva del gobierno. El nudo de nuestra estrategia consiste en la independencia política de los trabajadores, la táctica de intervención es desde los trabajadores, o sea contra la Gendarmería y junto al reclamo obrero. Asumimos, sin prejuicios, el campo del reclamo obrero, al tiempo que denunciamos a la dirección de Moyano, sus límites corporativos, su negación a impulsar un plan de lucha y su deplorable política patronal ligada a Scioli.

Golpear juntos, marchar separados

Desde la CTA opositora recriminan al Moyanismo no haber sido consultados para participar de la jornada del 27, cuando la jugada de Moyano fue también para favorecer al sciolismo en la interna del PJ; pero Micheli calla sobre esta cuestión, porque en realidad también apoya a otro sector político patronal, el FAP del sojero Binner. Los sectores de la autodenominada “izquierda independiente” insinúan una política “alternativa” a los sectores en pugna. Igualando las intenciones de los dirigentes a los de la base. Dicen apoyar el reclamo obrero pero limitan su intervención en función de los límites políticos moyanistas. En realidad, su ausencia en la movilización de camioneros fue en desmedro de fortalecer el polo clasista y combativo que promovió la izquierda. La inercia a las medias tintas de la “izquierda independiente”, está lejos de consolidar una política alternativa a Moyano; su abstencionismo juega más bien a favor de un gobierno que gira más decididamente a una línea antiobrera. Los militantes del PTS hemos intervenido promoviendo el debate y las asambleas en nuestros lugares de trabajo. La nutrida intervención del polo clasista y de la Izquierda en la Plaza de Mayo es expresión de una orientación activa que promovió la unidad de clase y la independencia política de los trabajadores. La continuidad de dicha orientación será la participación en la Conferencia Nacional de Trabajadores que impulsa el PTS.

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