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NACIONAL

ABAJO EL PACTO DE IMPUNIDAD ENTRE EL PJ Y EL PS

El “narcogate” de Bonfatti y Binner

Una noticia sacudió Santa Fe y golpeó al gobierno provincial. El Jefe de la Policía santafesina está preso por encubrir narcos y redes de trata en una provincia donde el narcotráfico se cobró 24 vidas en los últimos tiempos. Parece el guión de una película de la mafia italiana, pero es la “alta política” santafesina.

Octavio Crivaro

25 de octubre 2012

El “narcogate” de Bonfatti y Binner

Una noticia sacudió Santa Fe y golpeó al gobierno provincial. El Jefe de la Policía santafesina está preso por encubrir narcos y redes de trata en una provincia donde el narcotráfico se cobró 24 vidas en los últimos tiempos. Parece el guión de una película de la mafia italiana, pero es la “alta política” santafesina.

Bonfatti sabía (y Binner también)

Estallado el escándalo, Bonfatti y el ministro de Seguridad Raúl Lamberto arguyeron que “no estaban al tanto”. Insólito y falso. Binner puso a Tognoli al frente de Drogas Peligrosas, desde donde aceitó su maquinaria. Bonfatti lo ratificó y lo puso como jefe máximo de la Policía. Por si fuera poco, el sitio Cosecha Roja publicó cartas mandadas durante años por madres de adictos a Binner y Bonfatti, detallando dónde había “kioskos” y probando la participación de Tognoli. Las denuncias fueron ignoradas, develando el encubrimiento del PS-FAP.

Nadie se puede sorprender: el asesinato de los tres militantes del FPDS, Patom, Jere y Mono, desnudó la complicidad policial con narcos y barrabravas. Antes, el crimen de la testigo contra genocidas, Silvia Suppo, el gatillo fácil y la persecución a jóvenes de barrios populares ya graficaban cómo actúa la policía. Todos estos casos siguen impunes.

La complicidad del FAP llega a ribetes patéticos: el estudio que defiende a Tognoli (y antes al derechista y abusador obispo Storni) es Jauchen y Asociados, donde revista Mario Barletta, hijo del presidente de la UCR (partido del Frente Progresista). Por fin, poniendo al vicejefe Sola en lugar de Tognoli el PS-FAP confirma que quiere continuar con la maquinaria.

PJ-PS: un pacto para encubrirse

Era de esperar. Los hipócritas espadachines del PJ acusaron “indignados” al PS. Agustín Rossi y Eduardo Toniolli, diputado provincial del Evita, criticaron a Bonfatti y a Lamberto por la excesiva autonomía policial y propusieron el control civil y crear nuevas policías. Sin embargo, como plantea la declaración del PTS Santa Fe, “¿No fue bajo el gobierno peronista de Lole cuando se fusiló a Pocho Lepratti y varios compañeros más el 20 de diciembre del 2001? ¿No fue asesinada Sandra Cabrera bajo el gobierno de Obeid? El kirchnerismo cacarea en Santa Fe, pero sostiene la labor de las “múltiples” policías Bonaerensas I y II, y de policías represoras en las provincias K, así como la de la Gendarmería del Proyecto X”.

El PS copia al PJ, tolerando el narcotráfico y garantizando la impunidad policial. Más allá de las críticas “politiqueras”, la declaración de los legisladores del FPV ofrece “gobernabilidad”: “como legisladores de la oposición y siendo mayoría en ambas Cámaras, creemos que es nuestro deber colaborar en la búsqueda de una rápida salida de la crisis que se presenta”. Hoy por tí, mañana por mí.

Necesidad y posibilidad de que intervengan los trabajadores

La crisis del Frente Progresista y su podrido entramado encuentra a muchas organizaciones con el pie cambiado: desde la CTA de Micheli y De Gennaro, hasta el PCR, IS o el MST vienen de apoyar a los gendarmes, confundiendo a los “represores asalariados” con trabajadores. Ya dijimos que deforman la política socialista frente a las fuerzas represivas cuando hay ascensos revolucionarios y el Estado se quiebra, y la convierten en una pacifista reforma del Estado capitalista. El “narcogate” confirma hasta qué punto, bajo el capitalismo, el crimen organizado y la represión son las principales actividades policiales. No es una manzana podrida. Son cajas de manzanas en descomposición.

Frente a un gobierno “socialista” duro con los reclamos de los trabajadores pero tolerante con los represores y narcotraficantes, los trabajadores y sectores populares ganan autoridad para ganar las calles. Los sindicatos y las CTA deben dejar de apoyar a Binner o a Cristina y llamar a los trabajadores a intervenir en esta crisis, denunciando al gobierno y levantando banderas propias. No se puede pedir un juicio político que depende de los “cómplices” del PJ: hay que ganar las calles por cárcel a Tognoli y todos los policías y funcionarios involucrados. Que Bonfatti abra los archivos policiales para echar luz sobre los casos impunes de Sandra Cabrera, Suppo, Villa Moreno y los muertos en diciembre de 2001. Los centros de estudiantes deben desembarazarse de la pasividad amiga de apoyar a la oposición sojera, levantando demandas propias, uniéndose a los trabajadores.

Es la única política correcta: ante la crisis del Estado capitalista no se puede jugar a reformarlo, hay que postular la intervención política independiente de los trabajadores y el pueblo pobre, desarrollando la autoorganización que oponga a la podredumbre estatal, la perspectiva de los socialistas revolucionarios: un gobierno de los trabajadores.

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