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La Verdad Obrera Hoja Especial

El piso son nuestras necesidades

PTS

9 de noviembre 2007

Los ferroviarios de Francia le dijeron al presidente Sarkozy que venía de aumentarse el sueldo: “Nosotros también queremos un 140%”, el mismo porcentaje del “salariazo” presidencial. Tenemos que razonar de la misma manera en relación a las abultadas ganancias empresarias y a la monumental recaudación del Estado. Nuestro piso es el de nuestras necesidades como clase trabajadora de conjunto. Moyano ni siquiera propone que lo mínimo para todos sea el mejor acuerdo logrado por un gremio hasta ahora. Por ejemplo, en Volkswagen, Daimler Chrysler, Ford, Toyota y General Motors, el SMATA acordó un aumento que llegaría a un 40,3% en marzo. En cambio, con un piso tan bajo como el del 13% que propone la CGT, y después dejar que cada gremio discuta por separado, los empresarios se hacen fuertes en la negociación sector por sector para imponer sus condiciones en cada rama de la actividad. Tenemos que rechazar los intentos de atar el aumento salarial a la productividad de las empresas o las distintas ramas, como intentarán imponer con el Pacto Social. ¿No la aumentaron lo suficiente? Sólo en la industria, los “costos laborales” cayeron para las patronales un 20% respecto de 1997. Están mejor que con Menem.
Nuestra propuesta es una paritaria nacional única con delegados elegidos por los trabajadores que fije como piso lo mínimo que un trabajador necesita para vivir: un salario equivalente al costo de la canasta familiar y, para impedir que la inflación nos licue lo conseguido, una cláusula gatillo que aumente los salarios automáticamente según el alza mensual de precios. La paritaria que proponemos no tiene nada que ver con lo que actualmente son las paritarias, donde está en juego sólo el destino salarial y de las condiciones de trabajo de un 37% de la clase trabajadora dejando afuera a los que están en negro, a los desocupados y a los jubilados. Las comisiones internas deben tomar en sus manos la lucha contra el empleo en negro, el pase a convenio a todos los trabajadores, y exigir un plan de obras públicas para terminar con el desempleo. Sin esto, la “distribución de la riqueza” que plantean algunos dirigentes de la CGT, y a la que Yasky de la CTA “condiciona” su apoyo al Pacto Social, son sólo palabras.
Está en manos de los nuevos delegados y comisiones internas combativas e independientes de la cúpulas de las centrales y sindicatos burocráticos, comenzar una amplia campaña en todo el movimiento obrero por estas demandas. Empezando por apoyar a los que salen a luchar, buscar la unidad y la coordinación para defenderse de las represalias, tanto las patronales como del matonaje de los burócratas sindicales, y lograr las reivindicaciones obreras que quieren postergar con el Pacto Social con los empresarios.

Prensa

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