El martes 1° de marzo coincidieron el discurso de Kirchner abriendo el período de sesiones en el Congreso argentino con la asunción del gobierno de Tabaré Vázquez en Uruguay. En ambos casos, las bolsas locales tuvieron índices favorables y los representantes de las clases dominantes nativas aplaudieron los discursos de los presidentes “progresistas”. La diferencia entre la imagen del patagónico dando un discurso frío y anodino ausente de toda participación popular (la Plaza del Congreso estuvo literalmente vacía a pesar de la pantalla gigante y los altavoces instalados en la calle desde donde se retransmitía la palabra presidencial) y la expectativa con que asume el gobierno frenteamplista no deben llamar a engaño: también la asunción de Lula había despertado ilusiones de transformaciones en las masas populares, las cuales fueron desairadas ante la continuidad de las políticas neoliberales implementadas por el gobierno petista, él también puesto como ejemplo por el establishment brasileño e internacional. Es que lejos de presentar cualquier amenaza para los intereses de los “ganadores de los ‘90”, estos gobiernos de tibia retórica reformista garantizan mayor estabilidad a sus negocios que los de una “derecha” desacreditada ante el movimiento de masas.
Vistos de conjunto, estos gobiernos son una respuesta a los procesos de alzamientos de masas que recorrieron el continente desde el comienzo mismo del siglo XXI, cuya última expresión fue el octubre boliviano del 2003, que terminó con el gobierno de Sánchez de Losada. Ante la crisis y el descontento generalizados creados por la aplicación en la región de las políticas del “consenso de Washington”, las burguesías locales se vieron necesitadas de recurrir a un recambio en parte importante de su personal político. Hoy estos gobiernos se ven beneficiados con una coyuntura económica favorable para toda la región, que registra los mayores índices de crecimiento en muchos años. Sin embargo, más tiempo llevan en el gobierno, más claro queda su carácter “gatopardista”. No es casual que sea en el caso de Brasil donde más se está desarrollando un importante proceso de ruptura política y sindical con el partido gobernante. El mismo Kirchner, si bien mantiene altos índices de apoyo en las encuestas, ha abandonado prácticamente toda referencia a la “transversalidad” y sus cuestionamientos a la “vieja política” para gobernar apoyándose en los tradicionales aparatos de los PJ provinciales. Como desarrollamos en otro artículo de este periódico, nada muy distinto hace prever la asunción de Tabaré Vázquez.
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En su discurso Kirchner resaltó la salida del default, cuestión que poco antes había denominado un “punto de inflexión”. Las voces patronales acompañaron la satisfacción presidencial. La UIA señaló que “comparte y respalda las palabras pronunciadas por el presidente”, manifestando “su satisfacción por la culminación exitosa de la reestructuración de la deuda”. El titular de ADEBA, Jorge Brito, dijo que “es un día muy importante, una bisagra histórica para el país”. El referente del “Encuentro de Rosario” y titular de ABAPRA (la entidad que reúne a los banqueros “nacionales”) Carlos Heller no quiso ser menos: explicó que “si bien la salida del default no constituía una condición necesaria para iniciar la recuperación de la economía y la normalización del sistema financiero, la reestructuración permitirá consolidar ambos procesos”1. La bolsa, por su parte, no ha parado de crecer desde que los bonos del canje fueron lanzados al mercado: lleva acumulado casi un 20% desde el 14 de enero. Los capitalistas locales prevén que la salida del default les permitirá tener mejor acceso al crédito internacional y continuar con la situación de superganancias obtenidas en los últimos años2. Claro que para ello necesitan asegurarse que el salario, que cayó sideralmente con la devaluación, no aumente sustantivamente. Por esto, después del gran triunfo del subte, la UIA está buscando avanzar en un reaccionario “pacto social” con la CGT que ponga “techo” a futuros aumentos. Una muestra más que si estos dirigentes algo no defienden, son los intereses de los trabajadores.
Por su parte, los docentes de varias provincias comenzaron el año escolar con paros y movilizaciones, algunas de ellas muy masivas como el caso de Santa Fe. También aquí aflora la hipocresía kirchnerista, quien a pesar de las aulas vacías y los sueldos de hambre de los maestros decía demagógicamente en su discurso que en su gobierno “no hay más maestros bajo la línea de pobreza”.
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Los altos niveles alcanzados por el gobierno en el canje de la deuda se explican especialmente por una razón: los nuevos bonos son un negocio fenomenal para los especuladores. Un periodista de Página 12 citaba las afirmaciones a un funcionario argentino del presidente del mayor banco de inversión norteamericano, el JP Morgan: “Tengo trabajando conmigo a 50 PhD (doctores en economía) y ninguno encuentra una rentabilidad tan alta como la que ofrecen los bonos en pesos (indexados por Cer) en Argentina (...) 10 por ciento anual en dólares no se consigue ni en Turquía; en Brasil tal vez ganamos un 7 por ciento, pero hoy el riesgo el mayor”3. Sumemos a esto la perspectiva de la apreciación del peso respecto al dólar que todos pronostican4 más los rendimientos adicionales ligados al crecimiento de la economía y tendremos la magnitud de las ganancias que obtendrán los “grandes inversores” que compraron los bonos argentinos “en paladas” en las últimas semanas5. Lejos de “torcerle el brazo al capital financiero” el canje ha sido otra nueva y fenomenal fuente de ganancias para el mismo y una hipoteca que pesa sobre la economía nacional hasta el 2042.
Luego de la “quita más grande de la historia”, la deuda argentina es de 141 mil millones de dólares, el equivalente a un 85% del PBI, una cifra mucho mayor que la proporción del 57% que tenía previamente a la devaluación. Lejos de cualquier “alivio” nuestro país deberá destinar al pago de los vencimientos de la deuda en los próximos cinco años la exorbitante suma de 70 mil millones de dólares, de los cuales 13 mil millones deben pagarse este año y 12 mil quinientos en el 2006. Es prácticamente un hecho que el gobierno se verá obligado a tomar nueva deuda para enfrentar estos pagos en los próximos años. La pelota del endeudamiento vuelve a rodar...
Recordemos que en los momentos previos al golpe, la deuda externa no llegaba a los 8 mil millones de dólares. Con los militares, Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde y Kirchner ha llegado a las astronómicas cifras actuales. Todos ellos han convalidado la continuidad de una deuda basada en negociados y fraudes. Con el gobierno “nacional y popular” la deuda va a continuar pagándose “con el hambre del pueblo argentino”.
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Kirchner apenas se refirió en su discurso al escándalo desatado por el contrabando de cocaína en Southern Winds. Es un caso que demuestra que el actual gobierno está montado sobre un andamiaje de relaciones entre el estado y los negocios empresarios que, pese a las formas, no es muy distinto al del menemismo. También mostró el doble discurso gubernamental. Lejos de “ir a fondo con los responsables” su objetivo fue preservar a los miembros de su gobierno de alguna forma implicados, como José Pampuro, el ministro de Defensa, o Ricardo Jaime, el secretario de Transporte. Y ante lo inconveniente de seguir el acuerdo con SW, su salida es otra dosis de “menemismo”: la privatización de LAFSA entregándola a Lan Chile (una empresa que oficia de testaferro de American Airlaines) o a Air Europe. También aquí se muestra que con este gobierno los que “ganaron en los ‘90” van a continuar haciéndolo.
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En Santiago del Estero la estrategia del doble discurso gubernamental sufrió una clara derrota. A pesar del apoyo recibido de la Casa Rosada, el candidato del PJ, Figueroa, no hizo olvidar a nadie su involucramiento en negociados varios y su anterior fe menemista. Además fue boicoteado por sus opositores en la interna peronista y por los sectores controlados por el juarismo, cuestión de la que se benefició el triunfante candidato de la UCR, a su vez apoyado por el empresario Ick, uno de los principales beneficiados de los negociados del juarismo. Las disputas del peronismo en Santiago son, sin embargo, sólo una expresión en pequeño de las zancadillas y peleas que cruzan al más importante de los aparatos peronistas, el PJ de la provincia de Buenos Aires. Ni siquiera en este terreno, el de la renovación del personal político, Kirchner fue capaz en estos dos años de producir algún cambio sustancial. Gana adeptos simplemente a partir de lograr “conversos” en el aparato del PJ mediante el poder que le confiere el control de las cajas del aparato estatal. Hasta el momento, la actual situación de crecimiento económico, amortiguando las brechas en la clase dominante y permitiendo el crecimiento del consumo en las clases medias, no ha llevado a choques entre las expectativas de cambio de las masas y la real preservación de lo “viejo” bajo el discurso de la “renovación” que está haciendo Kirchner. Una situación que también le ha permitido amortiguar las consecuencias de crisis como las de Cromañón y Southern Winds. Entre los trabajadores, luego de la gran caída salarial que provocó la devaluación, el gobierno se ha beneficiado de no tener que recurrir a ataques directos permanentes como sus antecesores. Por ello la desilusión con Kirchner no es aún generalizada sino que se realiza en forma gradual. Para cuando este proceso se generalice, es necesario estar preparados. Cuando se acerca un nuevo aniversario del 24 de marzo, es necesario romper con los partidos que produjeron la deuda que nos hipoteca hasta el 2042 y, como vuelve a mostrar Santiago del Estero, se vienen alternando en el poder. Existe ya hoy una importante acumulación de sectores de vanguardia entre los trabajadores que podrían actuar como un polo político de independencia de clase frente al peronismo, el radicalismo y las falsas alternativas de la centroizquierda, como el Encuentro de Rosario. Si no avanzamos en sentar hoy las bases de una alternativa estratégica esta no surgirá por generación espontánea, como mostró el desenlace del levantamiento de diciembre de 2001. A esto apunta nuestra propuesta a los sectores combativos de la clase obrera y a la izquierda obrera y socialista, de comenzar a impulsar un Partido de Trabajadores basado en los organismos de lucha de nuestra clase.
1 Clarín, 02-03-2005.
2 En los sectores que más se han beneficiado, el aumento de ganancias ha sido altísimo. Un informe del diario La Nación referido al sector siderúrgico –que encabezó el ránking de ganancias en el 2004 junto con las petroleras y la construcción- señala que aquí “parece difícil imaginarse un escenario mejor que el actual, ya que las distintas empresas se vieron beneficiadas por una combinación de medidas favorables.
Tenaris, que se especializa en la producción de tubos sin costura para la industria petrolera, vio cómo sus utilidades en el último trimestre del año se multiplicaron por 34 hasta alcanzar los US$ 467 millones, en gran parte gracias a la fuerte alza que registró el precio del barril de crudo de petróleo durante 2004. El grupo de la familia Rocca acumuló una ganancia de 784,7 millones de dólares en todo el año.
Por su parte, Acindar -que cerró el año con una ganancia neta de $ 545,7 millones- supo aprovechar el boom de la construcción local, mientras que en el balance de Siderar -que se dará a conocer en las próximas horas- seguramente jugará un papel positivo la recuperación de la industria automotriz” (Las siderúrgicas lideraron el ranking 2004, 28-02-2005).
3 Maximiliano Montenegro, Los malos nunca pierden, Página 12, 01-03-2005.
4 Según distintos analistas, la colocación de los bonos de la deuda argentina a partir de abril generaría una fuerte presión para colocar el valor del dólar a $ 2,60.
5 Sólo el Merril Lynch habría comprado bonos por 6 mil millones de dólares; el magnate mexicano Carlos Slim lo habría hecho por 2 mil millones, y el propio JP Morgan por otros varios miles de millones.