Nuestra moción de lanzar una campaña nacional por un Partido de Trabajadores basado en sindicatos, comisiones internas y cuerpos de delegados combativos, está dirigida en primer lugar a organizaciones de lucha antiburocráticas como el cuerpo de delegados del subterráneos, los ceramistas de Zanon, los delegados ferroviarios, delegados del Astillero Río Santiago, las seccionales docentes recuperadas a la burocracia sindical. Estas y otras organizaciones combativas se reunirán en un Encuentro el próximo 2 de abril para acordar alguna forma de organización permanente para la lucha. Será una buena oportunidad también para abrir la discusión fraternal sobre qué herramienta necesitamos los trabajadores para impulsar una política propia, de nuestra clase. Si en todas esas organizaciones dirigimos la propuesta a la base de los grandes sindicatos estaríamos iniciando un movimiento por la independencia política de los trabajadores que significaría enfrentar tanto al PJ como a su burocracia sindical adicta. A eso apostamos.
Para ayudar a este debate abierto quiero empezar diciendo que, por el diálogo que hemos abierto con muchos trabajadores, nuestra propuesta es bien recibida por un importante sector de compañeros, pero tiene opiniones contrarias en las otras organizaciones de la izquierda y es necesario debatirlas.
¿Frente amplio?
La primera opinión contraria proviene de los compañeros de Izquierda Unida. Ellos anteponen la idea de un “frente amplio” a una herramienta de independencia de clase.
En un reciente reportaje a la compañera Vilma Ripoll ella dice que “la tarea pendiente de la izquierda argentina desde el 2001 es avanzar en construir una alternativa grande que ayude a que el tipo que quiere romper con los grandes partidos tenga una opción atractiva, sólida. Alguien que toda su vida estuvo en el peronismo y de repente rompe con él, es difícil que se vaya a un grupito chiquito o a una alternativa con poca entidad o trascendencia”1. Y agrega que “un mal que arrastramos” es que, como siempre existió el peronismo, “para sobrevivir a él, la izquierda siempre tuvo que recurrir a recursos sectarios. Porque no era fácil. Ahora es mucho más fácil porque el peronismo se está disgregando, se desintegra”.
En definitiva, según la compañera Ripoll, el sector de la izquierda que no queremos impulsar un “frente amplio” según el modelo que promueve IU, somos sectarios. Esto es falso. Nuestra propuesta apunta a un partido de trabajadores basado en sus propias organizaciones donde la fuerza de más de 8 millones de asalariados y 3 millones de desocupados -que con nuestras familias configuramos la mayoría nacional- tenga peso y voz propia en la vida política del país. En el reportaje Vilma Ripoll también coquetea con la idea de un PT, pero aclara que “por el partido brasileño”. Pretende de esta forma asimilar la propuesta de un Frente Amplio a un Partido de Trabajadores, cuyo modelo es el de Lula, es decir el de la conciliación de clases. De esta forma, en nombre de la amplitud y de combatir un supuesto sectarismo se termina licuando la fuerza de la clase trabajadora y la potencia de su organización independiente.
En consecuencia, la prédica del MST le termina haciendo el juego a quienes como el PC –sus aliados en IU- impulsan el Frente Amplio criollo desde el Encuentro de Rosario con la clase de los banqueros como Carlos Héller, una ínfima minoría. Con esta lógica la compañera Ripoll, actualmente trabajadora de enfermería después que caducó su banca parlamentaria, busca un acuerdo para la lista de diputados de IU para la provincia de Buenos Aires detrás de Jorge Rivas, del PS y ex diputado del ARI de Carrió. A su vez, el mismo Rivas es ferviente impulsor del Encuentro de la nueva alianza de centroizquierda que lo incluye al banquero Heller, a la diputada Stolbizer de la UCR y hasta a los intendentes radicales de Mar del Plata y Necochea. Esto sí que es amplitud.
Por otra parte, este tipo de frente con sectores de la UCR y la vieja Alianza, lejos de ser “atractivo para el que rompe con el peronismo”, como dice Ripoll, está pensado a la medida del votante de la centroizquierda y el radicalismo en crisis, y sobre todo para ocupar el lugar de esos partidos en la convivencia con el PJ dentro del régimen de esta democracia para ricos.
Esto es a su vez una confirmación de la existencia efectiva del peronismo, aunque Ripoll diga lo contrario para justificar la política de IU. No casualmente muchos de los participantes del Encuentro de Rosario mantienen una relación mitad opositoria, mitad oficialista con respecto al gobierno de Kirchner. Es el caso de los “socialistas” que gobiernan la ciudad de Rosario o algunos intendentes radicales.
Por ello, cuando el MST habla de amplitud está queriendo decir, en realidad, un frente de conciliación entre los trabajadores, la clase mayoritaria, con los representantes de los capitalistas, la minoría explotadora, o poner al frente a arribistas profesionales del tipo de Chacho Alvarez, como Rivas.
¿Sólo una propuesta para las elecciones?
Por otra parte, los compañeros más activistas relacionados con la izquierda lo primero que preguntan es si el llamado a impulsar un movimiento por un Partido de Trabajadores es simplemente una propuesta de ocasión para las elecciones de este año, es decir sólo para las elecciones. Esta “vacuna anti-electoralista” es comprensible, por el peso de tantas frustraciones del pasado en la experiencia con la izquierda y también porque ya los otros partidos de la izquierda están levantando candidaturas o frentes puramente electorales. No sólo es el caso de IU sino también los compañeros del PO que han definido en soledad, y 10 meses antes de las elecciones, la candidatura de Néstor Pitrola o limitan sus llamados de unidad a acuerdos electorales en la Capital sin una clara delimitación de clase, es decir siguiendo el modelo de construcción frenteamplista de IU.
Nuestra propuesta de partido de trabajadores responde a una cuestión estratégica. La “salida” del default tan festejada por la gran patronal conducirá, por el enorme endeudamiento del país, a una nueva crisis como la del 2001. La cuestión es ¿cómo nos encontrará a los trabajadores una nueva crisis de esa magnitud donde es claro que la lucha sindical no es suficiente? Desde hoy hay que preparar esa alternativa, en todas y cada una de las luchas parciales del presente, luchando por la ruptura de los trabajadores con el peronismo y por liberar a los sindicatos de la burocracia sindical peronista.
Y nuestra propuesta es opuesta al modelo que impulsa IU (y copia el PO) porque es para que las propias organizaciones obreras de lucha conformen su propio partido, lo que incluye la más irrestricta libertad de tendencias a su interior. En caso de definir las tácticas electorales, serían los propios trabajadores, en congresos o asambleas, los que elijan a sus candidatos y les darían un programa como mandato, lo que sería una verdadera vacuna contra el arribismo de los que se suben a los hombros de las organizaciones obreras para hacer carrerismo político. Si un movimiento por la independencia obrera se iniciara impulsado por las organizaciones combativas que se reunirán el 2 de abril, se darían las condiciones para difundir masivamente, hacia la base de los sindicatos controlados por la burocracia peronista, la moción de un gran Partido de Trabajadores.
1 Reportaje a Vilma Ripoll en lavaca.org
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