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CONFLICTO DE LOS TRABAJADORES ESTATALES

Jujuy: un acuerdo con sabor amargo

Luego de más de un mes de paros y movilizaciones las directivas del Frente de Gremios Estatales aceptaron la oferta del gobierno. Los funcionarios públicos pasaron de acusar a los trabajadores de desestabilizar la provincia a ofrecer un aumento en negro de 100 pesos, que no alcanza a todos. En el caso de los docentes medios y terciarios, sólo recibirán el aumento aquellos que tengan más de 30 años de antigüedad y un mínimo de 15 horas.

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24 de septiembre 2009

Luego de más de un mes de paros y movilizaciones las directivas del Frente de Gremios Estatales aceptaron la oferta del gobierno. Los funcionarios públicos pasaron de acusar a los trabajadores de desestabilizar la provincia a ofrecer un aumento en negro de 100 pesos, que no alcanza a todos. En el caso de los docentes medios y terciarios, sólo recibirán el aumento aquellos que tengan más de 30 años de antigüedad y un mínimo de 15 horas. El acuerdo contempla el blanqueo de 100 pesos en los salarios docentes y la revisión de las liquidaciones mal efectuadas de todos los aguinaldos, entre otros puntos. Gran parte de los trabajadores quedaron disconformes. No es para menos, porque con este acuerdo la mayoría de los salarios siguen quedando por debajo de la línea de pobreza, continúan las sumas en negro y los trabajadores precarios.

¿Por qué se aceptó?

Muchos se lo habrán preguntado.

El diputado oficialista Rivarola no dejó de amenazar a los trabajadores durante todo el conflicto. “Si no aceptan ahora aplicaremos día trabajado, día pagado”. Esas fueron sus últimas palabras antes de la negociación. Así buscó forzar el acuerdo, “ahora o nunca”, y evitar una prolongación de los paros, como sucede con los médicos y trabajadores de la salud en Tucumán que llevan más de dos meses de paro enfrentando a sus propios “Rivarolas” que les descuentan los días.

Si el conflicto se continuaba se podía aguar la Fiesta Nacional de los Estudiantes, en la cual el gobierno aporta miles de pesos para que varios empresarios amigos tengan su fiesta de negocios.

Las directivas del FGE, como en conflictos anteriores, aceptaron una oferta que no satisface las necesidades de la mayoría de los estatales.

¿Se podría haber continuado el reclamo?

La disconformidad de las bases estatales muestra que había apoyo para seguir. También, lo muestra que el dinero está porque el gobierno terminó ofreciendo los 100 pesos.

Como dijeron algunos dirigentes del FGE en las movilizaciones, “el dinero y las riquezas los tienen los monopolios azucareros y los terratenientes del tabaco que reciben millonarios subsidios del Estado”.

Si estas denuncias, al menos, se hubiesen planteado en asambleas previamente preparadas a los días de paro y durante el conflicto, hubiésemos contado con fuerza para enfrentar el discurso de la vuelta de bonos con que el gobierno intimidó a muchos trabajadores, que veían justo el reclamo pero que tenían miedo de que se atrasaran o frenara el pago de los salarios. La falta de asambleas privó a los trabajadores de un espacio donde poder discutir, organizar con claridad la lucha y decidir desde abajo si continuar o no con las medidas.

Se vienen luchas duras como la de Terrabusi o la de los trabajadores de la salud de Tucumán. Necesitamos un nuevo método de organización, desde abajo en cada lugar de trabajo. Exigir asambleas a las directivas, organizarnos por nuestros reclamos y ganar confianza y fuerza entre todos para que la crisis la paguen los políticos y los empresarios que la generaron, y no los trabajadores.
Corresponsal.

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