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DESIGNACION DE JORGE "FINO" PALACIOS AL FRENTE DE LA POLICIA METROPOLITANA

La derecha represiva en el gobierno de la Capital

Sin perder el tiempo la derecha macrista revela su naturaleza al poner al frente de la Policía Metropolitana al comisario retirado Jorge (a) “Fino” Palacios, quien está acusado de encubrimiento en el atentado de la AMIA. Según Página/12 (04/07) el fiscal especial para la investigación del atentado contra la AMIA, Alberto Nisman, afirmó que “Tenía orden de allanar los domicilios de un sospechoso del atentado.

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8 de julio 2009

Sin perder el tiempo la derecha macrista revela su naturaleza al poner al frente de la Policía Metropolitana al comisario retirado Jorge (a) “Fino” Palacios, quien está acusado de encubrimiento en el atentado de la AMIA. Según Página/12 (04/07) el fiscal especial para la investigación del atentado contra la AMIA, Alberto Nisman, afirmó que “Tenía orden de allanar los domicilios de un sospechoso del atentado. Sus efectivos llegaron a las ocho de la mañana y, según ellos mismos declararon, Palacios les dio la orden de entrar recién a las siete de la tarde, cuando ya todo el barrio y hasta el propio sospechoso sabían que lo estaban por allanar. Además, desde su celular se hicieron dos llamadas al sospechoso. No fueron, como se pretende decir ahora, de tres a cinco segundos. La primera fue de casi un minuto y la segunda de medio minuto. Eso significa que hablaron. Y, para colmo, las comunicaciones se establecieron a poco después de las 11 de la mañana, mucho antes del allanamiento. Por otra parte, en los dos domicilios que sí se allanaron, los hombres de Palacios, según declararon los testigos, actuaron en forma muy distendida y no secuestraron ninguna documentación, pese a que ésa era la orden”.

Pero también registra otros antecedentes. A raíz de una investigación sobre robo de autos se grabaron conversaciones telefónicas del futuro jefe de la Policía Metropolitana con Jorge Sagorsky, un reducidor de autos que le hacía pedidos a la banda del “Oso” Peralta, quienes después terminaron secuestrando y asesinando a Axel Blumberg. En estas conversaciones se habla de la compra de una 4 x 4 –para ir a pescar– y el “Fino” Palacios queda con el delincuente para encontrarse y “tomar un cafecito”.

Por su parte, también estuvo comprometido con los asesinatos del 19 y 20 de diciembre de 2001, ya que se lo vio por la zona sin que tuviera nada que hacer por ahí.

Las relaciones de Palacios con Macri vienen de lejos, fue el jefe de Seguridad del Club Atlético Boca Juniors, y según el matutino mencionado (14/11), también actuó como hombre de confianza del entonces jefe de la barra brava Rafael Di Zeo, quien terminó preso en Ezeiza. “Los patrulleros”, le decían al grupo de Di Zeo por sus vínculos con la Federal.

Conociendo estos antecedentes se explica por qué la derecha que agita la demanda de “seguridad”, reclamando mano dura, calla estruendosamente cuando se trata de los policías vinculados al delito. Este caso permite ver el vínculo del poder político con la corrupta policía, el de ésta con los grandes delincuentes, y por último su estrecha ligazón a los barrabravas del fútbol.

La Policía Metropolitana

Esta designación está en consonancia con la política que tiene el macrismo para la policía. Pese a las disposiciones de la Ley de Seguridad Interior, autorizó a incorporar a las filas de la Policía Metropolitana a los militares en actividad. Además, decidió impedir el control de la Legislatura a la nueva fuerza: lo hizo mediante el veto de la norma votada que creaba un Comité de Seguimiento de la actuación policial. Y decidió que no se exigirá como requisito a sus cuadros el título secundario, aun cuando así lo exige la ley 2.894 que creó la fuerza de seguridad. Eso sí, el nuevo superintendente que estrenó cargo el 1° de mayo, el comisario mayor retirado de la Federal Carlos Arturo Kevorkian, goza de una amplia discrecionalidad para asignarse recursos, designar instructores y elegir lugares de entrenamiento.

A esta policía se le suma la banda parapolicial porteña llamada Unidad de Control del Espacio Público (UCEP), que depende de la Dirección General de Ordenamiento del Espacio Público del Ministerio de Ambiente. Esta patota se dedica al desalojo violento de indigentes que moran en las calles y de las casas o edificios ocupados. Su “modus operandi” consiste en actuar como fuerza de choque en la noche o la madrugada, golpear a los moradores para expulsarlos y recién después actúa la policía con el mandato del juez que ordena el desalojo.

Hay que destacar que el nombramiento del “Fino” Palacios fue repudiado por todas las bancadas opositoras. Sin embargo, la ley que crea la Policía Metropolitana fue aprobada por la bancada kirchnerista y los socialistas, quienes a su vez callan vergonzosamente ante los desalojos llevados adelante por la patota de la derecha macrista.

Como vemos, desde el nombramiento del “Fino” Palacios, hasta las organizaciones parapoliciales, la política de Macri consiste en una brutal represión hacia los sectores más desposeídos. Todas las organizaciones obreras, de Derechos Humanos y partidos de izquierda debemos luchar, en primer lugar por impedir la asunción de Palacios, y también por la eliminación de las bandas parapoliciales y la futura Policía Metropolitana, mediante la movilización en las calles.

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