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DEBATES

PEQUEÑA POLÍTICA

La deserción de Izquierda Socialista

“Vamos a la Plaza a defender un programa del conjunto de la clase obrera y la independencia política de los trabajadores. Llamamos a todo el sindicalismo combativo, antiburocrático y clasista a confluir con estas banderas el próximo 27”, decía el comunicado que aprobó la Mesa Nacional del FIT el sábado 23 propuesto por el PTS.

Guillo Pistonesi

28 de junio 2012

“Vamos a la Plaza a defender un programa del conjunto de la clase obrera y la independencia política de los trabajadores. Llamamos a todo el sindicalismo combativo, antiburocrático y clasista a confluir con estas banderas el próximo 27”, decía el comunicado que aprobó la Mesa Nacional del FIT el sábado 23 propuesto por el PTS. A pocas horas de la marcha, cuando ya decenas de cuerpos de delegados, internas y referentes del sindicalismo antiburocrático organizaban esta columna, incluyendo espacios y compañeros que no integran al FIT (como la Junta Interna del Garrahan, delegados de EMFER, de ATE Sur, agrupaciones estudiantiles como Prisma, etc.) la dirección de IS decidió abrirse de la convocatoria. Así nomás. 

De pronto, para IS, la columna obrera que promovíamos las fuerzas del FIT no debía tener una identidad “combativa”, “antiburocrática”, “clasista” y mucho menos postular una política de “independencia política de los trabajadores” frente a un acto de la burocracia del que nadie desconocía que, más allá de las legítimas demandas obreras, iba a ser utilizado por el mismo Moyano al servicio de su posición en la interna del PJ. 

Su principal argumento fue que los ferroviarios del Sarmiento (Sobrero que milita en IS es referente en el sector) iban a movilizar a mil (1.000) compañeros de los cuales la mayoría “no son de izquierda” y, según ellos, no querrían marchar con una identidad clasista, combativa, o siquiera mencionando su pertenencia al “sindicalismo de base”. 

Nada hay más obvio que la obviedad: la inmensa mayoría de la clase obrera argentina aún no es clasista ni de izquierda. El punto está en cuál debe ser el papel de nuestras organizaciones de izquierda obrera y revolucionarias para que franjas de trabajadores avancen en su autoorganización y su conciencia de clase, en este caso teniendo como marco la unidad de acción con la burocracia por justas demandas obreras. La dirección de Izquierda Socialista reconoció (como un hecho “natural”) que ni Sobrero ni ningún otro militante de esta organización dio batalla alguna entre los delegados y los compañeros de base del Sarmiento para que se integren al único polo combativo y de independencia de clase que hubo el 27. 

Los resultados están a la vista. La columna de los ferroviarios del Sarmiento, más allá que quedó reducida a menos de la décima parte de lo que auguraban los dirigentes de IS, no representó ninguna alternativa sindical ni mucho menos política al moyanismo-sciolista. La importante columna del sindicalismo de base, promovida y acompañada por las principales fuerzas que integramos el Frente de Izquierda (PTS y PO), fue un hecho auspicioso en el camino de confluir en una asamblea nacional de trabajadores clasistas que se postulen como una verdadera alternativa a todas las alas de la burocracia sindical.

Este debate no es ocioso ni estéril, como pretenden los enemigos de la izquierda. Auguramos que los compañeros de IS revean su postura y se sumen a la construcción de un nuevo movimiento obrero para recuperar los sindicatos en manos de la burocracia teniendo como norte la construcción de un gran partido de trabajadores revolucionario.

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