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La difícil tarea de contentar a los especuladores

Esta semana las negociaciones quedaron en suspenso. La American Task Force Argentina (ATFA), que hace lobby a favor de los buitres, publicó una solicitada donde dice que el gobierno no negocia y quiere un default. Jorge Capitanich respondió que Argentina no está en default ni lo estará. Cristina desde la cumbre de los BRICS dijo que “la Argentina está sufriendo un ataque especulativo”.

La difícil tarea de contentar a los especuladores
17 de julio 2014

Esta semana las negociaciones quedaron en suspenso. La American Task Force Argentina (ATFA), que hace lobby a favor de los buitres, publicó una solicitada donde dice que el gobierno no negocia y quiere un default. Jorge Capitanich respondió que Argentina no está en default ni lo estará. Cristina desde la cumbre de los BRICS dijo que “la Argentina está sufriendo un ataque especulativo”. En enero el oficialismo denunció presiones para devaluar a las que finalmente cedió beneficiando a las multinacionales que exportan granos, a los bancos y todo el gran capital dando un zarpazo al salario. Ahora denuncia el ataque especulativo para finalmente llegar a un acuerdo con los especuladores.

La negociación es compleja porque el gobierno no puede avanzar en un acuerdo si no se reestablece el “stay” (una cautelar que puso en suspenso el fallo de Griesa) que patee todo a diciembre. Si realiza una oferta antes se enfrentaría a una catarata de juicios que podría elevar la deuda un 50%. Es que hasta diciembre está vigente la cláusula RUFO que impide pagar más a los que no entraron a los canjes de 2005 y 2010 que a los que sí entraron. Al mismo tiempo, si antes del 31 de julio no se reestablece el “stay”, el país entraría en default técnico (no pago) por la parte de deuda pública que está bajo legislación de EE.UU. Es que el juez Griesa indicó a los bancos agentes de pago que recibieron en Nueva York dólares desde Argentina, que los regresen al país hasta que no se pague al 100 % a los buitres. Esa intromisión en la política económica es consecuencia de la aceptación de la jurisdicción de EE.UU. como lugar de pago y de litigios. Los Kirchner y los gobiernos previos se sometieron a esa extorsión en cada reestructuración de deuda. Negociación soberana llamó el gobierno a esta entrega.

¿Default controlado?

Las partes en disputa tienen el desafío de llegar a un acuerdo antes de fin de julio, pero que en realidad se terminé de cerrar luego de diciembre. Ingeniería difícil de lograr. En caso de default, los buitres quedarían en igualdad de condiciones con el resto de los acreedores defolteados y perderían el privilegio que les otorga el fallo Griesa. Para el gobierno, el default significaría un mal gesto hacia los “mercados” a los que procuraba volver para iniciar un nuevo ciclo de endeudamiento. Las concesiones al capital financiero imperialista realizadas en los acuerdos con el Ciadi, el Club de Paris y Repsol, tenían ese fin. Pero el cálculo falló. El resultado es un incremento de las imposiciones. Ahora los lobbystas de los buitres presionan por mayor liberalización del mercado del petróleo, amenazando con que se caiga el ya de por sí entreguista pacto con Chevron por Vaca Muerta.

La complejidad del asunto es tal que desde el gobierno e incluso la oposición patronal, dijeron que si no hay acuerdo antes del 31 de julio, en realidad la Argentina no entraría en default y que las consecuencias no serían graves. Se apoyan en que una parte de la deuda que está bajo legislación local se seguiría pagando regularmente. Además, que un no pago no sería equivalente al default de deuda de 2001 porque Argentina es solvente para pagar, solo que un juez se lo impide. El oficialismo empieza a asumir como hipótesis probable el default controlado hasta diciembre y renegociar una parte de la deuda. Pero sobre todo utiliza esta posibilidad para presionar a los buitres e intentar reestablecer el “stay”. Desde los operadores financieros anticipan la catástrofe económica que devendría: encarecimiento del crédito para las empresas y el gobierno, nueva devaluación e inflación. Pero el orden de los sucesos es al revés. Esos problemas ya existen o están inscriptos en la situación: por ejemplo, nuevas inestabilidades cambiarias. Justamente el gobierno quiere resolver el frente financiero para conseguir dólares que le permitan reactivar la economía en recesión. Claramente, un default los agravaría.

Nueva audiencia

Para el 22/7 Griesa convocó a una audiencia entre los buitres y los agentes de pago de la deuda argentina: Bank of New York, EuroClear, Clearstream, los Eurobond Holders y JP Morgan. Sería para aclarar qué hacer en relación a la operatoria de la cadena de pagos que hoy está cortada por su fallo. El “mediador” Daniel Pollack ya le habría anticipado al juez el pedido de los funcionarios argentinos de restablecer el “stay”. Resta ver si el juez lo acepta. Mientras, en la reunión de los BRICS y con las visitas de los presidentes de Rusia y China. el oficialismo está abocado a conseguir financiamiento alternativo. China habilitaría un préstamo contingente de u$s 3 mil millones para fortalecer las reservas del Banco Central. Aprovechando una situación geopolítica donde destaca la tendencia a la decadencia de la hegemonía de EE.UU., el gobierno busca ampliar los márgenes de negociación, pero sosteniendo todos los lazos con el imperialismo: “Estamos convencidos de que hay que pagar al 100 por ciento de los acreedores, de manera equitativa”, dijo CFK en la cumbre de los BRIC. Hace un año sostenía que no iba a pagar un centavo a los buitres. Ya sea con los BRICS o con el imperialismo yanqui la idea del gobierno es entregar al saqueo las riquezas naturales (como Vaca Muerta) para atraer inversiones. Desde el PTS seguimos sosteniendo la necesidad de la movilización obrera y popular por el no pago de la fraudulenta e ilegítima deuda externa.

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