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Nacional

La pulseada de Moyano y la verdad sobre el salario

Con el resultado de las elecciones, resurgieron los cuestionamientos a Hugo Moyano dentro de la CGT y las empresas endurecen sus posiciones contra cualquier reclamo sindical.
Moyano, que ha sostenido la política salarial del gobierno y promociona el “pacto social” con los empresarios, ahora amenaza con parar el transporte si los camioneros no reciben un 25% de aumento. Para meter presión en las reuniones que mantendrán con la cámara del transporte el próximo lunes, el moyanismo convoca a una asamblea general el próximo martes, “para juntar 25.000 camioneros en Parque Roca”. Los empresarios, a cambio, piden más subsidios de parte del gobierno. Quieren sostener sus millonarios negocios a toda costa.
Ante estas pulseadas por arriba, ¿cuál es el camino para conseguir un aumento de salarios y doblegar la intransigencia patronal?

PTS

8 de julio 2009

Lejos de la visión oficial avalada por la CGT de que los salarios han mejorado bajo el gobierno de Cristina, sólo un sector de los trabajadores en blanco ha mantenido su nivel adquisitivo.

La realidad muestra que el consumo general tuvo el peor semestre en siete años. La causa es simple: “los ingresos familiares cayeron 4,2% en los primeros cinco meses del año (en términos reales) y 10% desde 2007” (Clarín 6/7)).

A su vez, el 55% de los trabajadores está en negro o tiene un trabajo precario, y por lo tanto no tiene obra social, ni aporta a la jubilación. Estos son, además, los trabajos peor pagos y más riesgosos. Ninguno de estos sectores, que son la mayoría de los trabajadores del país, está representado por lo sindicatos ni sus reclamos están en la mesa de negociaciones.

Las paritarias fueron postergadas por empresarios, burócratas y el gobierno, para que las negociaciones no interfieran en las elecciones. Pero las elecciones pasaron y los salarios siguen sin ajustarse. Los empresarios quieren utilizar la derrota del gobierno para poner límites a las negociaciones, o condicionar cualquier aumento “a cambio de no despedir”.

En Santa Fe, el gobierno sojero-socialista de Binner acaba de instalar la idea del “día Osvaldo”. Se trabaja un día menos por semana pero no se cobra, o sólo una parte.

En las últimas horas se anunciaron cambios en el gabinete nacional. A la cúpula de la CGT le acaban de dar la dirección de Aerolíneas Argentinas (Mariano Recalde es el nuevo titular), una especie de “compensación” por el pase a retiro de Hugo Solá, un hombre de Moyano, que estaba al frente de la Administración de Programas Especiales, que distribuía más de $900 millones en tre las Obras Sociales.

La tarea de recuperar el salario no podemos dejarla en manos de los dirigentes sindicales vendidos. Ni de los que jugaron para Kirchner, pero ya piensan en cambiar de barco y ven con buenos ojos a Duhalde (¡si hasta Hugo Moyano lo acaba de ensalzar!), ni los que siguen fieles a los pingüinos, ni mucho menos los que como Barrionuevo apostaron a De Narváez en estas elecciones. Sin embargo, todos hacen declaraciones motivados por las internas de la CGT y el malestar de las bases. “Viviani reveló que la CGT “giró ayer una nota al Ministerio de Trabajo para que convoque al Consejo del Salario para estipular un aumento del sueldo mínimo a partir del 1 de agosto”.
En tanto, el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, pedirá una audiencia con Cristina Kirchner y tiene previsto convocar una movilización para mañana frente al Congreso.” (Infobae) Pero la CTA de Yasky y Wasiejko ya demostró que en cuanto a defensa del salario no hace algo muy distinto que la CGT.

Metalúrgicos, camioneros y petroleros

Los gremios petroleros llevan varios días de conflicto en el sur. La UOM y Moyano dicen que si no arreglan esta semana inician medidas de lucha. Los camioneros amenazan con una gran concentración para el viernes 10 de julio.
Están presionando y parece que el gobierno les pagaría subsidios a los empresarios del transporte para que hagan frente al reclamo salarial y evitar un paro.

En el congreso nacional de la UOM, en mayo, la burocracia votó una medida de lucha que después no llevó a cabo porque se decretó la conciliación obligatoria. La UOM pedía $400 mensuales, la patronal sólo ofrecía $200. Ya sobre las elecciones nacionales, la dirigencia que tanto hizo por los K debía tener una compensación. El ministro de Trabajo decretó que ante la negativa patronal se realizara un pago por única vez de $500 a todo obrero metalúrgico. Esa miseria no conformaba a la base. Terminadas las elecciones con la derrota de los Kirchner, finalizada la conciliación obligatoria la patronal de Admira que nuclea al grueso de las empresas (en especial medianas y pequeñas) se niega a dar un aumento. La paritaria sigue sin ponerse en marcha.

La patronal siderúrgica sólo otorgó $900 por única vez como compensación por abril, mayo y junio. Lejos están los metalúrgicos de conseguir un reajuste salarial que compense la inflación acumulada. La UOM amenaza con medidas de lucha, pero los burócratas no garantizan nada.

Romper la tregua salarial

En el caso de la UOM hay que imponerles a las direcciones (seccionales y nacional) que se inicie el plan de lucha, y doblegar la intransigencia patronal que no quiere otorgar un 22% de aumento.

Lo mismo en cada sindicato, donde está planteada la pelea por aumento salarial y en defensa de los puestos de trabajo. Debemos reclamar paritarias en todos los gremios, y que se reabran en los casos que se cerró con acuerdos miserables.

En medio de la crisis capitalista, la lucha por una paritaria nacional única, donde estén representados todos los asalariados del país, afiliados o no, privados o estatales, registrados o en negro, y también los desocupados, es la mejor manera para garantizar el trabajo sin resignar el salario. Esto sería posible si la CGT y la CTA así lo decidieran. Pero no es ésta la voluntad de los dirigentes, que más allá de sus diferencias son defensores del capitalismo, y por lo tanto no quieren poner en marcha una acción obrera nacional que les haga pagar la crisis a los empresarios, banqueros y terratenientes. Pero no hay otra alternativa. O la crisis la pagan los capitalistas o la pagamos nosotros, con despidos, suspensiones, rebaja salarial, mayor desocupación y superexplotación.

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