El conflicto de los trabajadores de los hospitales y centros de salud cumple 28 días de paro por tiempo indeterminado, luego que la semana pasada la burocracia de AMPROS (Médicos) y ATSA (Sanidad) acordaran contra las bases un aumento mínimo. La lucha enfrenta uno de sus momentos más críticos. El gobernador Cobos (nuevo aliado del kirchnerismo) avanzó en pedir al Ministerio de Trabajo Nacional que declare la huelga ilegal y le quite la personería jurídica a ATE, el único gremio que permanece en la dirección del conflicto.
Sin embargo los mismos medios que dejaron correr la campaña del gobierno contra los trabajadores, tuvieron que reflejar la contundencia que mantiene el paro. Tras la traición de la burocracia que dirige a los profesionales, la vuelta al trabajo se topa con decenas de asambleas en los pasillos donde los enfermeros y médicos divididos desde arriba “por los dirigentes”, discuten y mantienen en pie la medida.
La lucha ha ganado una gran simpatía entre los estatales y estudiantes. Si no se pudo concretar aún en un gran paro provincial que imponga los reclamos de la salud y abra las puertas a los demás trabajadores de la provincia con sus reclamos, es porque la burocracia sindical, como la CTA de Maure, boicotea cualquier iniciativa de solidaridad hacia la lucha de la salud, tal como a nivel nacional ATE mantiene divididos los distintos conflictos en las provincias y hospitales en lucha.