Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
13 de noviembre de 2019

La Verdad Obrera Nro. 188

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PRIMERA CONFERENCIA (parte II)

Lenin y la historia del Partido Bolchevique

26 May 2006 | Continuamos con la serie dedicada a la Historia del Partido Bolchevique. Durante el pasado mes de febrero, con una concurrencia de más de quinientos trabajadores y jóvenes estudiantes, se desarrolló el ciclo de cinco conferencias “Lenin y la historia del Partido Bolchevique”, dictadas por Emilio Albamonte y Christian Castillo. En el número anterior de La Verdad Obrera iniciamos la presentación semanal de la desgrabación editada de estas conferencias, describiendo el desarrollo del movimiento obrero europeo en un marco internacional que permitirá entender el surgimiento del Partido Bolchevique. Hoy nos centraremos en los inicios del movimiento obrero en Rusia, que ocupó la segunda parte de la primera conferencia.   |   comentarios

Los inicios del movimiento obrero ruso

Como señalábamos en el número anterior, el movimiento obrero se desarrollaba impetuosamente en el continente europeo; algo bastante diferente a lo que sucedía en Rusia, que era una sociedad semi-feudal que gemía bajo la dictadura de la autocracia1 zarista, que no sólo gobernaba el territorio de Rusia, sino también pueblos como Ucrania, Bielorrusia, etc., que pertenecían a su imperio. Rusia, entonces, que había participado en las guerras y el reparto de Europa, tenía, sin embargo, una economía muy atrasada.
Pero es necesario señalar que, a pesar de estar sometida a una dictadura feudal, Rusia no fue totalmente ajena a este proceso de constitución del proletariado moderno. En 1796, hubo disturbios protagonizados por obreros de fábrica en Kazan, en 1797 en la provincia de Moscú y en 1798 y 1800 nuevamente en la provincia de Kazan. En 1806, en la provincia de Moscú y en la de Iaroslav, en forma prácticamente simultánea con el desarrollo de la batalla en la que Napoleón termina dominando Alemania.2 En 1811, hay levantamientos en la provincia de Tambov; en 1814, lo hacen obreros en Kaluga; en 1815, nuevamente levantamientos en Iaroslav; en 1816, en San Petersburgo; de nuevo en Iaroslava y Kazan en 1817 y 1819; en Voronezh y Kaluga en el ’21, en Vladimir y Moscú en 1823. En 1829, en Kazan y Moscú, que eran los centros proletarios más importantes. Más aún, en diciembre de 1825, una parte de la nobleza baja y de los oficiales del zarismo se levantan contra el zar en lo que se conoció como la revolución decembrista, y los obreros de las fábricas de Moscú salen a las calles a aplaudir a las tropas. Y después tenemos otros levantamientos de vuelta en Kazan y Moscú en 1834, en Tula en el ’37, en la provincia de Moscú en 1844 y en la provincia de Voronezh en 1851.
Es decir que, aunque había un pequeño proletariado y aún su peso social no era dominante, respondió ya en sus inicios a los acontecimientos que sacudieron a la clase obrera europea durante el siglo XIX.
Esto es importante para ver que el marxismo, en Rusia, no cayó del cielo. Eran levantamientos sin un programa claro, espontáneos, no generaban tendencias a la creación de un partido obrero; eran, más bien, disturbios por hambrunas, pero acompañaban, de alguna manera, al gran ascenso del proletariado en los países occidentales. Podemos decir, entonces, que es incorrecta la tesis de que el proletariado ruso empieza a luchar recién a partir de 1860 ó 1870. Lo cierto es que comienza a luchar prácticamente como su hermano de clase de Europa occidental, aunque en forma mucho más primitiva por las condiciones de vida del país.

El desarrollo desigual y combinado
Después de esta visión general sobre el proletariado en Europa y en Rusia, vamos a ver la estructura del país, aquello a lo que Trotsky le puso el genial nombre de “desarrollo desigual y combinado de Rusia”.3
En Rusia, a finales de la década de 1860, había tan sólo 1.500 kilómetros de vías férreas. En las dos décadas siguientes, entre 1880 y 1890, se construyeron vías férreas en un número quince veces mayor. Entre 1892 y 1921, se construyeron 26.000 kilómetros. Junto a los polos industriales de Moscú y San Petersburgo, surgieron nuevos centros fabriles en el Báltico, en Bakú y Donbass. La producción de petróleo aumentó dos veces. La producción de carbón, por ejemplo, aumentó tres veces en este período. Estas cifras muestran que el desarrollo del capitalismo en Rusia se dio de manera impetuosa, en dos o tres décadas, combinado con un gran atraso de la sociedad. Sin embargo, el capitalismo no tuvo el desarrollo orgánico que tuvo el capitalismo occidental –particularmente, el de Inglaterra–, es decir, no tuvo una revolución industrial. En Inglaterra, con la revolución industrial de 1780 a 1820, el 70% de los trabajadores ingleses eran asalariados industriales, cifra que prácticamente no volvió a repetirse en la historia del capitalismo: hombres, mujeres y niños eran trabajadores industriales, sobre todo textiles y metalúrgicos, porque ésas eran las grandes industrias en las que Inglaterra abastecía a todo el planeta con la producción que realizaban a partir de la materia prima expoliada de las colonias.
En Rusia, en cambio, la burguesía subió demasiado tarde al escenario histórico para poder aprovechar la situación y transformarse en una clase dominante estable. En la industria dominaba el capital extranjero, mediante la banca y el capital financiero. Así lo explica Trotsky en su libro Historia de la Revolución Rusa: “También la fusión del capital industrial con el bancario se efectuó en Rusia en proporciones que tal vez no haya conocido ningún otro país. Pero la mediatización de la industria por los bancos equivalía a su mediatización por el mercado financiero de la Europa occidental. La industria pesada (metal, carbón, petróleo) se hallaba sometida casi por entero al control del capital financiero internacional, que se había creado una red auxiliar y mediadora de bancos en Rusia. La industria ligera siguió las mismas huellas. En términos generales, cerca del 40% del capital acciones invertido en Rusia pertenecía a extranjeros, y la proporción era considerablemente mayor en las ramas principales de la industria.4 Sin exageración, puede decirse que los paquetes de acciones que controlaban los principales bancos, empresas y fábricas de Rusia estaban en manos de extranjeros, debiendo advertirse que la participación de los capitales de Inglaterra, Francia y Bélgica representaba casi el doble que la de Alemania”. En conclusión, la burguesía rusa era extremadamente débil y el capital extranjero, extremadamente fuerte. Eso es lo que se conoce con el nombre de desarrollo desigual y combinado, razón por la cual los marxistas opinamos que es más fácil la revolución proletaria: el proletariado se concentra y se hace muy fuerte, pero la burguesía es muy débil. Esta es la base de la teoría de la revolución permanente, que vamos a desarrollar más adelante.
De esta forma peculiar, entonces, Rusia entró en la historia moderna, casi como un país semi-colonial, aunque fuera un gigante que había participado del reparto de Europa. Entró en esta forma tan rápida (en treinta o cuarenta años), sacudiéndose cientos de años de lentísimo desarrollo, dando lugar a la contradicción entre un proletariado relativamente fuerte y concentrado, una burguesía rusa dependiente del capital financiero internacional y un aparato estatal feudal antediluviano.
Las revoluciones burguesas, como la francesa, habían centralizado los aparatos estatales, continuando el proceso iniciado a través de las monarquías absolutas.5 Pero en Rusia existía ese estado feudal formado por terratenientes, independientemente de que hubiera capitalismo; es decir, aunque el capitalismo se había entremezclado con el feudalismo, el aparato estatal era de tipo feudal e impedía el gran desarrollo del estado capitalista y la acumulación de fortuna para la burguesía rusa, ya que gran parte de el excedente iba para mantener este aparato estatal. Entonces, la burguesía rusa se encontraba en la situación contradictoria de tener que apoyar al feudalismo contra el proletariado o apoyarse en el proletariado contra el feudalismo, que bloqueaba sus posibilidades de desarrollo y reprimía salvajemente los masivos levantamientos campesinos.
Los campesinos llevaban adelante medidas radicales para enfrentar las enormes cargas del estado zarista, incluso quemaban las aldeas y se inmolaban para negarse a pagar impuestos. Y aún así, con medidas tan radicales, no conseguían socavar el aparato feudal del zarismo, porque era un territorio de millones de kilómetros cuadrados, una de las zonas más grandes del mundo y el zarismo seguía explotando ese territorio, acumulando riquezas, se seguía asociando al capital extranjero, impidiendo relativamente el desarrollo de la burguesía y dándole algunas concesiones sólo a los grandes millonarios.
En 1861 se produce la emancipación de los siervos de la gleba. Pero los campesinos se quedan sólo con el 30% de la tierra y un 70% de las mejores zonas de pastoreo, las aguadas, los bosques, etc. le corresponde a los terratenientes. Además, tienen que pagar un gravamen por su emancipación de la servidumbre.
Esto creaba en el campo, permanentemente, una situación inflamable, que no tenía salida; porque el feudalismo tenía un ejército fabuloso, reinaba sobre millones de hectáreas de territorio y, aunque era un régimen totalmente improductivo, era imposible, para los campesinos pobres, derrotarlo.
A pesar del impetuoso desarrollo de la clase obrera –por ejemplo, entre 1865 y 1898, el número de obreros se multiplicó de 706.000 a 1.432.000, y hacia 1914 la mitad de los obreros industriales, que ya eran tres millones, trabajaban en fábricas de más de quinientos obreros, y un cuarto de esos tres millones trabajaban en fábricas de más de mil obreros-, sin embargo la clase obrera estaba rodeada de una enorme masa campesina. Con la caída del precio del grano, que se produjo en la década de 1880, se arruinaron capas enteras del campesinado que, como ya dijimos, prendían fuego a las propiedades del terrateniente, se suicidaban, tomaban medidas de lucha desesperadas que, sin embargo, no herían el corazón del régimen zarista.
Como la mayoría de los campesinos no podían vivir del campo, había un semi-proletariado rural que se ofrecía para trabajar la tierra de sus vecinos, y en el otro extremo había una clase de campesinos ricos, lo que se conoce en ruso con el nombre de kulaks. Los kulaks le compraban a los campesinos pobres, las pocas hectáreas que le quedaban de tierra y eran los que dominaban la estructura social campesina de Rusia, que se articulaba en el mir, la base de la comuna rusa.6 Tan es así que muchos populistas, incluso algunos marxistas, empezaron a discutir si esa base de trabajo comunitario en el campo, estableciendo lazos con el proletariado occidental, no abría la posibilidad de que en Rusia se saltara la etapa de la acumulación primitiva capitalista.
En el ciclo anterior a la revolución industrial, que es de 1780 a 1820, con el trabajo femenino e infantil, con la explotación de las colonias, la matanza de los pueblos originarios en Latinoamérica y en todo el mundo, se produce una enorme acumulación de riquezas, que es la base de la gran acumulación capitalista. Entonces, lo que se preguntaban los marxistas rusos a fines de 1870, es si a partir del mir, ligado al proletariado occidental, se puede saltar esa etapa de acumulación. Inclusive hay una famosa carta de Vera Zasulich7 –una socialista que luego se transforma en marxista, que era una heroína del movimiento populista ruso porque había ayudado a matar a Trépov, el Ministro del Interior del régimen zarista- a Marx, a la que éste le contesta que no se puede excluir que en base a la estructura del mir se pueda pegar ese salto, pero que lo ve extremadamente difícil, excepto que hubiera revolución en Alemania o en los países centrales.8
En 1831 se dio un enfrentamiento muy agudo de campesinos pobres y semi-proletarios, por un lado, y campesinos ricos, los kulaks, que se asemejaban a una burguesía rural. Entonces, se combinaban el carácter altamente concentrado de la industria, con la consecuente creación de enormes destacamentos obreros, junto con este proceso del campesinado. Ya estaban trazados los puntos estratégicos de la sociedad y la economía.

La huelgas de fin del siglo XIX
Entre 1880 y 1884 hay 101 huelgas, con 99 mil huelguistas. Entre 1885 y 1889 hay 221 huelgas con 226 mil huelguistas. En 1885, por ejemplo, los obreros hacen una gesta heroica. Toman la fábrica Nikolskoye, de Morózov; el zarismo manda al ejército, los obreros se defienden, hay centenares de muertos y termina en una derrota, pero el zarismo, luego, se ve obligado a hacer algunas concesiones a la clase obrera. Por ejemplo, hasta entonces, si el obrero pasaba por delante del patrón y no se sacaba la gorra, le cobraban una multa; si cantaba cuando estaba trabajando, también. Entonces, una de las primeras conquistas legales que consiguen los obreros rusos es que se reduzcan estas multas.
Entre 1890 y 1894, hay huelgas en las que participan 115 mil trabajadores. Pero en 1895, empieza uno de los grandes ascensos del movimiento obrero, hay huelgas que abarcan a medio millón de trabajadores. Un cuarto de toda la clase obrera rusa está en huelga. Esta situación fortaleció las posiciones de los marxistas rusos, cuyo origen, a partir de la fundación del grupo Emancipación del Trabajo en 1883 encabezado por G. V. Plejanov, estuvo ligado a la polémica con los populistas rusos sobre qué clase va tener el papel revolucionario central en la lucha contra la autocracia, el proletariado, como afirmaban los marxistas, o el campesinado, como sostenían los populistas. Esta disputa entre el marxismo y el populismo ruso la desarrollaremos en la próxima entrega.

1 Sistema de gobierno en el cual la voluntad de una persona sola es la suprema ley. Se refiere generalmente a la monarquía absoluta, pero especialmente al régimen zarista ruso, cuyo dirigente asumía el título de “Autócrata de Todas las Rusias”.
2 Se refiere a la Batalla de Jena, que tuvo lugar el 14 de octubre de 1806, y enfrentó al ejército francés bajo el mando de Napoleón contra las tropas prusianas comandadas por Federico Guillermo III.
3 Los nuevos desarrollos técnicos obligan a un país, si no quiere quedar atrasado en la historia, a incorporarlos. Pero si el país es como Bolivia, incorporará el desarrollo técnico del petróleo, pero en una zona donde no habrá caminos; entonces hay un desarrollo desigual, porque habrá oleoductos en un lugar donde no hay caminos para llevar el gas licuado. Es muy atrasado, pero es combinado, porque lo más moderno de la técnica se une con lo más atrasado de las formaciones económicas precapitalistas.
4 Esto recuerda la situación de Argentina o Brasil, por ejemplo, es decir que Rusia era parecido a un país semicolonial, desde el punto de vista del desarrollo industrial y de la dictadura del capital financiero y de los bancos, sobre el capital industrial del país.
5 Hay una discusión en el marxismo sobre si la monarquía absoluta, como por ejemplo la de Luis XIV –que fue el antecesor de la revolución francesa-, fue el primer gobierno burgués de la historia o el último gobierno feudal. Un gran historiador marxista inglés, Perry Anderson, sostiene que es una reorganización del feudalismo para permitir las condiciones de la acumulación capitalista. Por ejemplo, Luis XIV le quita sus territorios a los terratenientes, donde había levantamientos permanentemente contra el Rey, y los concentra en el palacio de Versailles; se hace un sistema de impuestos más moderno, etc. Por ejemplo, en España –que no tuvo revolución burguesa-, se calcula que cada diecinueve personas que trabajaban en el campo, mantenían a un noble. Eso impedía la acumulación capitalista.
6 Institución comunal rural que surge tras la abolición de la servidumbre en Rusia por Alejandro II (1861). Los nuevos campesinos libres deben pagar la redención de la servidumbre y las tierras que explotan. El mir sirve para organizar dicha explotación y sobre todo para facilitar al Estado el cobro de redención e impuestos, que debe pagar el mir, no los campesinos particulares.
7 Vera Zasulich (1849 - 1919) Revolucionaria rusa. Perteneció a grupos anarquistas y populistas y, exiliada en Suiza, funda el grupo La Emancipación del Trabajo, junto a Plejanov y Axelrod. Colaboró con Lenin en el periódico Iskra, pero cuando se produjo una ruptura entre Lenin y Plejanov, pasó a la fracción menchevique, de la que fue uno de sus máximos representantes hasta la revolución de 1917.
8 Se refiere a un texto conocido como el primer esbozo de respuesta de Marx a la carta de V. Zasulich, del 16 de febrero de 1881.
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PLEJANOV Y LENIN

Sobre el liderazgo revolucionario de la clase obrera

Gueorgui Valentínovich Plejánov (1856-1918), el fundador del marxismo ruso, afirmaba en 1889, ante el primer Congreso de la II Internacional: “El movimiento revolucionario únicamente puede triunfar en Rusia como movimiento revolucionario de los obreros. ¡En nuestro país no hay ni puede haber otra salida!”.

Vladimir Illich Uliánov, Lenin (1870-1924), decía en 1894 en su primer gran obra revolucionaria titulada “Quiénes son los ‘Amigos del pueblo’ y cómo luchan contra los socialdemócratas”: “Hoy los trabajadores rusos no comprenden aún el rol de la clase obrera como hegemónica o sólo sectores individuales la comprenden; pero el tiempo se aproxima donde todos los trabajadores avanzados de Rusia lo comprenderán. Y cuando esto suceda, la clase obrera rusa liderará al campesinado detrás de él y llevará a Rusia a la revolución comunista”.

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