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NACIONAL

EXPLOTACIÓN OBRERA Y PENURIAS POPULARES

Lo que nos dejaron

En el debate por la medida del gobierno por YPF, hay temas que nadie nombra. Es que el modelo energético que sostuvieron los Kirchner todos estos años no sólo permitió el saqueo nacional, sino que golpeó con dureza a los hogares populares y los obreros del sector.

Lucho Aguilar

19 de abril 2012

I - Cuando el gas no calienta igual para todos

“Acá en Jujuy hay reservas de gas que están quietas, porque desde la privatización las empresas no invierten. Y en muchos barrios de San Salvador no hay gas natural, entonces la gente hace cola para comprar las garrafas, que además no se consiguen a la tarifa social y tenés que pagarlas a $40. El tercio de la gente no tiene accesos a redes de gas, como tampoco a cloacas”, cuenta Marcela. Vive en un barrio popular de San Salvador. A la zona del tabaco los ductos llegan. Los pocos trabajadores estables tienen sus casillas de chapa y paja a metros de los caños, pero sólo los ven pasar. La energía viaja para secar el tabaco o para cocinar las comilonas de dueños y capataces.

“En los barrios populares del Gran Mendoza los inviernos son duros. Como no llega el gas natural, las garrafas sociales se acaban enseguida, hay escuelas que están semanas sin clases porque no les recargan los zepelines. Entonces la gente tiene que salir a cortar las calles”. Lautaro es docente en el barrio El Algarrobal e integra la lista marrón del SUTE Mendoza. “Pero hay barrios que están peor, que la gente calienta a leña y brasero. Hace unos años la desesperación llevó a descarrillar trenes que salían de la refinería de Repsol con carbón de coque, que es tóxico, pero antes de morir de frío...”. Los capitalistas tienen más suerte. “Ahora quieren habilitar una mina de potasio, que utilizaría tanto gas como toda la población del Gran Mendoza. Para eso sí quieren construir un gasoducto”.

Con la producción y distribución energética basada en el lucro capitalista, 16 millones de personas no acceden a las redes de gas natural (en manos de metrogas y otras privatizadas). Como siempre, el más castigado es el pueblo pobre, desde las villas porteñas y las barriadas del Conurbano, a las ciudades del norte argentino. Allí, el 70% cocina y combate el frío a garrafa. Eso en el mejor de los casos: dos millones de personas cocinan quemando leña o cartón.

Pero además, los usuarios de garrafas pagan hasta 10 veces más caro que los que tienen red, por el mismo valor calórico. Medio jornal por semana laboral se va en ese gasto. Por eso el mercado del gas licuado arrojó en los últimos años ganancias superiores a los u$s 5.000 millones. Repsol-YPF concentraba el 55% de la producción, pero además la mayor parte del transporte y almacenamiento. Petrobras, Total Austral y Pluspetrol se quedan con el resto.

II – Los “privilegiados”

“Hablan de los sueldos petroleros, pero sabemos que son migajas al lado de lo que se llevan las empresas de los pozos. Este año YPF está sacando $ 20 millones por día de la Cuenca Neuquina nomás. Y uno se pasa dos semanas trabajando todo el día en los pozos, a kilómetros de la familia”, nos cuenta un obrero de Rincón de los Sauces.

Como relata un periodista de Río Negro, “se tercerizó casi todo. En un pozo de esta región, los únicos 125 trabajadores que dependen de YPF viven en una microciudad de confort único. Para los miles de trabajadores de los contratistas es distinto. Pasan no menos de 14 días en el campo, con turnos de 12 horas, a la intemperie, y a veces es necesario que permanezcan una semana más”.

De los 25 mil trabajadores que hoy tiene el sector, 5 mil son tercerizados. Pero además, en estos 20 años los obreros petroleros perdieron muchas conquistas. En la intervención Estensoro que tanto reivindica la Presidenta, la empresa pasó de tener 35.000 trabajadores a 5000. Pero además, la entrega de recursos iba asociada a la entrega de los convenios laborales. Se renegociaron en el ‘91, ‘93, ‘94, ‘98, ‘99. Año a año, las conquistas del convenio de 1975 fueran liquidadas, y surgieron los convenios pymes o por empresa. Así llegaron la extensión de la jornada, la polivalencia funcional, períodos de prueba, flexibilidad de la remuneración, bonos de paz social y reducción de la cantidad de delegados por establecimiento.

Al principio la traición corrió por cuenta de la burocracia del SUPE, que en Santa Cruz dirigía el cuñado de los Kirchner, Armando ‘Bombón’ Mercado. Después del Sindicato de Petróleo y Gas Privado, y la Federación.
Sin embargo, mientras los distintos gobiernos permitían el millonario negocio que exprimía el subsuelo, los trabajadores eran los únicos que le ponían algún freno a las multinacionales.

La rebelión de Las Heras en 2006 fue el hecho maldito del país petrolero. Pero también hubo decenas de cortes de ruta y ocupaciones de yacimientos; tomas de tanques de desocupados que pedían trabajo genuino; y cientos de huelgas que sacudieron pozos y refinerías. Por esas luchas muchos petroleros fueron perseguidos y encarcelados, y los yacimientos militarizados.

III – Ellos o nosotros

En los discursos cruzados entre viejos socios, nadie habla de los que mueren de frío, de los que se desloman en los pozos. La explotación de los recursos naturales ha seguido la lógica del lucro capitalista, por fuera de cualquier planificación que satisfaga las necesidades sociales.

El gobierno y los nuevos socios no van a cambiar ese esquema. Solo la administración obrera de un sistema energético estatal podrá resolver los problemas de infraestructura, gestionando de manera sustentable los recursos hidrocarburíferos y privilegiando las necesidades del pueblo trabajador. Deberá tomar como programa la inclusión al convenio colectivo petrolero de todos los obreros de yacimientos, destilerías y empresas de servicios; la aplicación de la jornada laboral de 8 horas sin reducción salarial; y la pelea por la recuperación de los sindicatos para echar a la burocracia cómplice.

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