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NACIONAL

LOS EMPRESARIOS SE HACEN OÍR EN DEFENSA DE LAS GANANCIAS

Marcando la cancha

La tregua alcanzada entre el gobierno y el Grupo Techint no liquidó los reclamos esbozados por Paolo Rocca. Roberto Lavagna llamó a los empresarios a no callarse. Para encubrir la falta de inversiones y la voracidad por acrecentar sus ganancias, encuentran un culpable: el salario obrero.

Pablo Anino

27 de septiembre 2012

La tregua alcanzada entre el gobierno y el Grupo Techint no liquidó los reclamos esbozados por Paolo Rocca. Roberto Lavagna llamó a los empresarios a no callarse. Para encubrir la falta de inversiones y la voracidad por acrecentar sus ganancias, encuentran un culpable: el salario obrero.

Reanimación con contradicciones

La reanimación económica en curso no tiene fundamentos sólidos y ya no será a “tasas chinas”. Ni alcanzará para revertir el desgaste del “modelo” que se expresa en la inflación, que da cuenta de la contradicción entre competitividad y rentabilidad. Los empresarios, que invirtieron de manera insuficiente para sostener el ritmo de crecimiento a “tasas chinas”, buscaron defender su rentabilidad mediante aumentos de precios, pero la inflación que generaron erosiona la competitividad externa. Y conduce a importaciones crecientes por la baratura de las mercancías extranjeras y el atraso de la estructura económica argentina que requiere de insumos y maquinarias de otros países. Por eso la burguesía marca la cancha con su “nunca menos”: mantener de mínima las ganancias extraordinarias de los últimos años, pero principalmente dar un nuevo zarpazo al salario obrero como con la devaluación de 2002.

Lagrimas de cocodrilos

Los empresarios alegan que el retraso cambiario (que el precio del dólar sube poco) los hace perder competitividad. Pero también se dicen afectados por la devaluación de Brasil, país con el cual hay una suerte de doble dependencia: de su tipo de cambio y de su demanda.
Pero fundamentalmente apuntan contra los trabajadores. Aducen que la productividad (cuánto produce en promedio cada trabajador) se frenó este año porque la desaceleración de la producción no se acompañó de despidos: los trabajadores les “rinden” menos. Pero los capitalistas no mantienen los puestos de trabajo por solidaridad con los trabajadores, sino porque durante la desaceleración tenían expectativas en la recuperación actual. Estimaban que si echaban trabajadores la recontratación tendría un costo adicional de búsqueda y capacitación. Es la lógica de las automotrices que evitaron despedir mientras suspendían trabajadores para gastar menos.

La causa profunda de estos límites hay que buscarla en las escasas inversiones. Los índices de productividad crecieron en los últimos años principalmente gracias a mayores ritmos de trabajo y peores condiciones laborales. Considerando los aumentos de productividad y los incrementos de precios que hacen los empresarios, claramente los salarios perdieron en la participación de la riqueza generada.

Otros factores estructurales también limitan la productividad y competitividad, tal es el caso del déficit energético y la desinversión en el transporte que encarece toda la producción. Lo mismo afecta ocurre con el poder de mercado de grupos como Techint con capacidad para fijar precios altos a sus productos, que al ser insumos utilizados por otras industrias afectan la competitividad.

Bajas inversiones, déficit estructurales y alta dependencia de insumos o maquinarias extranjeras ponen blanco sobre negro la mentira de que el país se industrializó con el kirchnerismo, uno de los mitos del relato.

Defendiendo sus ganancias

De conjunto las empresas ven deteriorada la masa de ganancias y sus flujos de caja. En el primer semestre las empresas que cotizan en bolsa distribuyeron dividendos por 37 mil millones de pesos. El 95% es de empresas extranjeras. Aún con desaceleración, mantuvieron ganancias globales positivas, pero menores que en 2011 y erosionadas por la inflación. Hay una gran dispersión en la realidad de las ganancias. Los bancos o Techint tienen ganancias muy altas. Pero hay otras, como las eléctricas (Edenor), cuyas ganancias están en zona roja porque no hicieron inversiones a pesar de los enormes subsidios recibidos. Ahora, con la “sintonía fina” se las busca rescatar para que tengan “ganancias razonables”.

Una salida obrera

La reunión de Cristina Kirchner con el multimillonario George Soros en Nueva York, el acuerdo de YPF con la yankee Chevron y el “road show” de Miguel Galuccio para seducir al capital financiero, junto con el proyecto de ley sobre riesgos de trabajo, le dan el tono a la política pro empresarial del gobierno. Este es el motivo por el cual la mayoría de la burguesía mantiene sus reclamos sin romper abiertamente con el gobierno, que busca darles respuesta con la “sintonía fina” contra el salario. Hay que contraponerles una agenda por todos los reclamos del pueblo trabajador.


Ganancias de las empresas

Entre enero y junio de 2012

Banco Macro: $656 millones

Siderar (Grupo Techint): $401 millones

Banco Frances (BBVA): $571 millones

Grupo Financiero Galicia: $621 millones

Petrobras Argentina: $294 millones

Telecom: $1.275 millones

Tenaris (Grupo Techint): $1.987 millones

YPF: $2.127 millones

Fuente: Instituto Argentino del Mercado de Capitales

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