La historia demuestra que siempre los “pactos sociales” entre los empresarios y la burocracia sindical fueron un arma contra los trabajadores. A fin de hacer breve la exposición sólo nos referiremos a dos de ellos, uno el de 1973, bajo el gobierno de Cámpora en Argentina y el Pacto de la Moncloa en España (que algunos diarios citan como ejemplo para referirse al que están proponiendo actualmente).
Una semana después de la asunción de Cámpora, se firmó un pacto social, que duraría dos años, entre la patronal, el gobierno y la burocracia sindical. En este pacto se firmó un compromiso de no aumentar los precios y un aumento de salarios del 20%, y recién luego de dos años se incrementarían los salarios por productividad. A cambio de esto la CGT se comprometía a mantener la paz social. Sin embargo ya la patronal había aumentado los precios muy por encima de esa cifra. No satisfechos con esto, al poco andar, la patronal comienza a elevar los precios rompiendo el pacto y motivando las luchas obreras por aumentos de salarios duramente reprimidas, que fueron la escuela de guerra que desembocará en 1975 en la gran huelga general conocida como el Rodrigazo.
Por su parte, el Pacto de La Moncloa en España fue un pacto entre el gobierno, todos los partidos políticos y la monarquía con el fin de consolidar el Estado luego de la muerte de Franco. Pero sólo nos referiremos a las consecuencias de este pacto para los trabajadores, para esto vamos a citar a El Cronista Comercial que las describe así: “En España, los Pactos de la Moncloa tuvieron varias etapas desde 1977 y lograron reconvertir la industria y avanzaron en la flexibilidad laboral, pero esto desembocó en índices de desempleo superiores al 20%”.1
1 El Cronista Comercial 24/01/2005