La Cámara de Apelaciones de Neuquén confirmo el fallo que condena a la textil Pastora Neuquén S.A. a reincorporarme en mi puesto de trabajo al declarar nulo del despido discriminatorio y antisindical del que fui víctima hace 2 años, en el marco de un amparo por práctica antisindical que presente junto a los abogados del CeProDH.
En abril del 2004 la patronal me despidió por reclamar por los aumentos que había dado el gobierno, pero no acepte la indemnización que me depositaron y, desde entonces, con el apoyo de organizaciones sociales, sindicales, políticas y de derechos humanos, como así también con la solidaridad del conjunto de la comunidad de Neuquén y Centenario y de mis compañeros de trabajo, comencé la lucha que hoy obligó a la justicia a dictar un segundo fallo ordenando mi reincorporación.
Los jueces dicen que “el despido de Cabrera en el marco de un conflicto colectivo en que participó activamente... conforma un acto claramente discriminatorio en función de su activismo gremial”, porque actuaba “como vocera de sus compañeros tanto ante la empleadora como del delegado gremial Trujillo”, así están reconociendo a los activistas y militantes gremiales; que los trabajadores podemos exigir a los dirigentes y que, aún en contra de la burocracia, podemos reclamar a las patronales y al gobierno por nuestras reivindicaciones, pero eso sólo es posible si los trabajadores confiamos en nuestras propias fuerzas, nos organizamos y unimos con otros sectores.