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Notas de Tapa

Una educación pública y gratuita de calidad para los trabajadores y el pueblo

Nuestra lucha hizo visible que la educación pública se encuentra destruida a nivel nacional. Con escasas vacantes, escuelas primarias sobrepobladas y colegios secundarios en las condiciones deplorables que se hicieron públicas, y que los docentes cobran salarios miserables.

PTS

16 de septiembre 2010

Nuestra lucha hizo visible que la educación pública se encuentra destruida a nivel nacional. Con escasas vacantes, escuelas primarias sobrepobladas y colegios secundarios en las condiciones deplorables que se hicieron públicas, y que los docentes cobran salarios miserables. Contra estas condiciones en las que estudia la gran mayoría de los hijos de trabajadores y de los sectores populares nos empezamos a organizar.

Pero no sólo denunciamos las condiciones actuales de la educación y destapamos la olla y la no ejecución del escaso presupuesto pautado, sino que esta lucha pone en cuestión el financiamiento del Estado (ya sea municipal, provincial o nacional) a la educación privada, que en su mayoría está destinado a escuelas católicas. Basta tener en cuenta los millones que Macri destina para subsidiar a la educación privada para darse cuenta para quiénes quiere educación el Gobierno de la Ciudad.

Pero el gobierno nacional, que ahora pretende montarse sobre nuestra lucha, mientras se llena la boca hablando de que el presupuesto para educación superó el 6% del PBI, nada dice de que éste es 5 veces menor a lo que significó el pago de la deuda externa que Cristina tanto defendió. Tampoco dice nada sobre la orientación política para la educación nacional que es continuidad del modelo que propusieron la Ley Federal de Educación y la Ley de Educación Superior menemistas en los ´90, y que se profundizó durante los últimos años. Así lo muestran en las universidades los posgrados pagos, las pasantías que usan a los estudiantes como mano de obra barata o gratuita y los cientos de convenios que se firman cada año con monopolios capitalistas que moldean los planes de estudio para obtener el tipo de profesionales que necesitan. Así, sin importarles las necesidades de los trabajadores y el pueblo pobre, las universidades forman los profesionales que necesitan los monopolios para engrosar sus ganancias, mientras la gran mayoría de los trabajadores del país sufre la precarización laboral impuesta en los noventa, que el gobierno “nacional y popular” nunca atacó. Gran parte de estos convenios son promovidos directamente por las camarillas kirchneristas y radicales que en casi todo el país codirigen juntas la universidad.

Por su parte, la centroizquierda de Pino Solanas, lejos de enfrentar la política de subsidios a los empresarios, que sostienen tanto de Macri como de Cristina, le pide a la presidenta que ponga “orden” en los colegios y nos propone discutir un modelo educativo en el Congreso con los macristas, duhaldistas y radicales. ¡Cómo si ellos no fuesen también los impulsores de la privatización de la educación!

Para lograr una educación pública, gratuita y de calidad para el pueblo trabajador y terminar con los subsidios a las privadas, es necesario seguir masificando la movilización y la coordinación entre todos los estudiantes secundarios, universitarios y terciarios.

por Lola Urquiaga, Secretaria General del Centro de Estudiantes del Normal 1

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