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Volvieron los cortes

Enardecidos, cientos de vecinos atacaron a pedrada limpia el edificio de Edesur del barrio de Devoto. Con justa razón, después de cuatro días sin luz los vecinos escracharon a la empresa y pintaron el frente con todo tipo de denuncias.

Miguel Raider

4 de diciembre 2008

Enardecidos, cientos de vecinos atacaron a pedrada limpia el edificio de Edesur del barrio de Devoto. Con justa razón, después de cuatro días sin luz los vecinos escracharon a la empresa y pintaron el frente con todo tipo de denuncias. Encima, el ministro de Planeamiento Julio De Vido pocos días antes se ufanaba de la capacidad energética vigente para abastecer la demanda sin tener que recurrir a las partidas importadas de Brasil. Al igual que los sucesos de Devoto, durante la semana pasada las empresas de energía provocaron más de 44.000 cortes de electricidad, afectando a miles de vecinos de 16 barrios porteños, así como a otros de La Plata y del resto del país, entre los cuales se manifestaron cacerolazos y protestas por el hartazgo.

Gracias al aumento de las tarifas en comercios e industrias, las empresas de energía multiplicaron sus ganancias: Edesur embolsó $161 millones y Edenor se quedó con la friolera de $430 millones. A pesar de las ganancias, las empresas no realizaron las inversiones necesarias que demanda la situación actual, manteniendo casi intacto el esquema que regía durante el menemismo. Al respecto, el experto en energía Gustavo Calleja destacó que De Vido declaró en numerosas oportunidades que todos los diciembres habría problemas, pues los Kirchner se limitaron a poner parches a 28 años de desinversión, mientras las reservas de gas y petróleo apenas alcanzan a 5 años, en tanto el Programa de Uso Racional de Energía es un mamarracho que demuestra la pleitesía ante los monopolios del petróleo y la energía. Por si fuera poco, ahora las empresas de energía argumentan que no podrán efectuar inversiones por la baja de los precios del petróleo, y apuestan a un nuevo tarifazo a partir de febrero. En pleno siglo XXI, los “progresistas” dejan libradas las necesidades populares a las inclemencias del tiempo. Hay que terminar con el fraude de las privatizaciones mediante la renacionalización bajo control de los trabajadores de todos los recursos económicos estratégicos para garantizar un servicio público eficiente y barato, acorde a los intereses populares.

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